- “Había una tercera fuerza, esas ‘milicias populares’ que decidieron liberar por sí mismas a los rehenes”, dijo negociador en secuestro
- “Nos están disparando, es el asalto. Hacemos explotar todo”, respondieron los terroristas
Beslan, Rusia/AFP, EL PAÍS, EL MUNDO
Ruslan Auchev, ex presidente ingush que sirvió de mediador durante la toma de rehenes de Beslan (Osetia del Norte, Cáucaso ruso), afirmó que disparos de civiles armados provocaron el asalto al colegio de las fuerzas del orden rusas, en momentos en que se realizaban negociaciones.
El último balance oficial de la tragedia da cuenta de 335 muertos y más de 500 heridos. Según las autoridades, los cadáveres de 31 secuestradores han sido encontrados y un miembro del comando pro-checheno ha sido detenido. Pero todo apunta a que este trágico balance aumentará.
En una entrevista este lunes al diario ruso Novaya Gazeta, Auchev también estimó que “se perdió un día y medio mientras la célula de crisis decidía que debía negociar” con el comando pro-checheno.
“Cuando se escuchó la explosión y los niños comenzaron a escapar, llamamos (al comando) y pedimos que cesasen los disparos. Nos respondieron: ‘Nosotros cesamos de disparar, son ustedes los que disparan”, declaró Auchev.
“Ordenamos cesar los disparos, pero había una tercera fuerza, esas ‘milicias populares’ que decidieron liberar por sí mismas a los rehenes”, contó el ex general Auchev.
Auchev hacía alusión a grupos informales de civiles armados que subsisten en esta república desde 1992, cuando Osetia del Norte y la vecina Ingushetia se enfrentaron en una guerra.
Según Auchev, fue en ese momento que los secuestradores activaron más explosivos, pensando que se había lanzado el asalto.
“Gritaron por el teléfono: ‘Es el asalto’. Nosotros respondimos: ‘No, Alfa (las tropas de élite) no se mueve. Entonces nos dijeron: ‘Nos están disparando, es el asalto. Hacemos explotar todo’”, explicó.
“También dieron su teléfono para que un ministro ruso los llamase”, subrayó Ruslan Auchev. “Todo fracasó a raíz de los disparos de esos civiles estúpidos”, concluyó.
Auchev fue el único de los negociadores que entró a la escuela donde un grupo de secuestradores retuvo a más de 1,000 rehenes desde el miércoles por la mañana hasta el viernes por la tarde pasados. Auchev obtuvo el jueves la liberación de 26 mujeres y niños.
Los secuestradores pedían hablar con el Presidente de Osetia del Norte, Alexandre Dzassojov, y con el Presidente ingush, Murat Ziazikov.
Auchev no tenía ninguna explicación sobre el hecho de que esas dos personalidades no hubieran contactado a los secuestradores. “Pregúntenles”, respondió.
Auchev precisó que los secuestradores habían reivindicado “la retirada de las tropas de Chechenia y el control de la situación por parte de los países de la CEI” (Comunidad de Estados Independientes, formada por doce ex repúblicas soviéticas).
“POR SER CRISTIANA, LE DISPARARON EN LAS MANOS”
En el espacio que fue el pasillo desde la sala de deportes al edificio central de la Escuela No. 1 de Beslan, se ven restos de sangre y se nota el olor acre de la muerte.
Es un olor que se repite en varios lugares a lo largo del trayecto, un olor inconfundible que puede sentirse por ejemplo en el aula número 15, que fue la clase de literatura rusa, situada en el segundo piso. Allí fueron fusilados los adultos, que después fueron lanzados por la ventana al jardín delantero del edificio.
En la pared del aula número 15 hay impactos de bala y de mortero y una frase del poeta Mayakovski: “Yo amaría la lengua rusa tan sólo porque Lenin la hablaba”.
“A una mujer, sólo por ser cristiana, le dispararon en las manos y la colocaron en una ventana como Cristo crucificado”, asegura Zelim, uno de los secuestrados. Su esposa e hija se debaten en estos momentos entre la vida y la muerte en el hospital.
“¿Cómo se puede arriesgar la vida de 1,500 personas y no ceder?”, se pregunta con sus ojos azules sumergidos en lágrimas. Residente en la casa contigua a la escuela, Zelim pudo ver con sus propios ojos algunos de los momentos más trágicos de las interminables 52 horas de secuestro.
La colocación de escudos humanos, el despiste inicial de los terroristas (según una superviviente, tuvieron que preguntar a los rehenes en qué pueblo estaban) o la ingestión, por algunos niños, de orina filtrada para vencer la sed, son parte de la secuencia de ominosos acontecimientos que el testimonio de los supervivientes ha permitido reconstruir.
Cuando el comando armado irrumpió en el colegio, mataron a unos 20 adultos tras abrir fuego indiscriminado contra ellos. Tras minar los alrededores los paramilitares colocaron dos bombas en las canastas del gimnasio, el lugar donde se hacinaron los rehenes que se vieron obligados a quitarse casi toda la ropa por el calor sofocante.
“Nos obligaban a orinar en botellas, a taparlas con nuestras camisetas y a beber su contenido a través de ellas”, confesó a la prensa rusa Zalima, una de las 16 mujeres que fueron liberadas con sus bebés el segundo día. Los terroristas separaron a los rehenes en tres grupos: mujeres, niños y adultos.
Cuando algunos niños estallaban en llanto, los terroristas los intentaban silenciar con disparos al aire, relató otra de las liberadas.
HABLA SUPUESTO SECUESTRADOR
El único miembro del comando capturado vivo, y cuya identidad no fue revelada por las autoridades, afirmó el lunes en la televisión rusa que los líderes separatistas chechenos Aslan Masjadov y Shamil Basáyev fueron los instigadores del secuestro.
“Nos juntaron en un bosque, y un hombre, cuyo nombre de guerra era “Coronel”, nos dijo: tenemos que tomar una escuela en Beslan. Fueron Masjadov y Basáyev los que nos pusieron este objetivo”, dijo el joven prisionero que aparecía sólo en la imagen difundida por televisión y quien aseguró que no había matado a nadie.
Añadió que el comando estaba integrado por árabes, uzbekos y chechenos. Estas declaraciones se ajustan literalmente a la tesis de las autoridades rusas, que acusan a los separatistas chechenos de tratar de extender el conflicto a todo el Cáucaso.
El domingo, Masjadov condenó en un comunicado el secuestro en Beslan y denunció la política del presidente ruso, Vladimir Putin.