Nicolás A. Osorno
El desarrollo de la tecnología moderna y la difusión a nivel mundial que conlleva han ocasionado a inicios de este siglo que las únicas ventajas competitivas que pueden ser sostenibles son aquéllas basadas en la innovación. Es importante recordar que innovar depende del esfuerzo e imaginación de las personas.
La innovación se ramifica desarrollándose en nuevos productos, nuevas formas de servicios, nuevas tecnologías de productos o de proceso, entre otras. También, desde la perspectiva del desarrollo regional o de cada país se necesitan empresas cuyas ventajas competitivas estén enraizadas en su fuerza laboral, ya que sólo en esos casos el recurso humano puede recibir, en forma sostenible, una proporción más alta de la rentabilidad debido al mayor valor agregado que aporta a sus estrategias. Estas empresas contribuyen así a una mayor generación de riqueza y mejor distribución.
La industria, en general, tiene grandes oportunidades por desarrollar y poder ser más competitivos por medio del recurso humano, enfocándose en estrategias, políticas de incentivo y soluciones innovativas, ya que la mayor proporción de valor agregado está relacionada con el trabajo de las personas. No es el capital financiero, ni la tecnología ya existentes lo que determina el éxito de una empresa en cualquier sector, sino el talento, el esfuerzo y la creatividad de las personas que trabajan en ella.
La estrategia competitiva de cada empresa marca la diferencia entre empresas exitosas y sostenibles, y las que no los son, así como entre sociedades que se benefician de este grupo de empresas y las que no.
Si la estrategia para competir en la industria se basa en aprovechar un costo más bajo de mano de obra, para emitir productos en el mercado con precios bajos, el destino de estas industrias, al igual que otras similares de maquila, no es necesariamente sostenible. El enfoque en nichos donde la competencia se realiza básicamente con respecto a los precios y los costos es uno que presenta muy bajas barreras de entrada y, por tanto, uno que no es muy rentable en el tiempo.
Si, además, dicho enfoque va en detrimento del desarrollo del potencial de innovación local, la sostenibilidad de estas empresas es todavía más frágil, porque siempre se encontrarán países de menor ingreso por habitante que sean capaces de realizar tareas relativamente básicas a costo menor.
La alternativa es buscar mercados donde haya posibilidades de innovación y, por tanto, la competencia no se determine exclusivamente por los precios y los costos. En esos mercados se puede aprovechar más la capacidad innovadora que se encuentra en nuestros países, y hay un número creciente de ejemplos de empresas que han logrado encontrar esos segmentos y producir una oferta de valor agregado que es sumamente atractiva para un grupo específico de consumidores.
El autor es director de Relaciones Públicas de Conicyt