Douglas Carcache
Los ataques de los obispos católicos de Nicaragua en contra de periodistas y caricaturistas que les han criticado, dejaron a la Iglesia de este país en contradicción con los principios de libertad promulgados por el Papa Juan Pablo II.
Hace poco más de año y medio, en diciembre del 2002, el Papa Juan Pablo II pidió a los periodistas del mundo que busquen y cuenten siempre la verdad, aunque ésta a veces “sea inconveniente o no considerada políticamente correcta”.
A principios de los años ochenta, cuando el pontífice vino a Nicaragua, una de sus críticas contra el régimen del Frente Sandinista fue por la falta de libertades para la Iglesia Católica y los ciudadanos, que sufrieron ese bozal durante una década.
Al regresar a Nicaragua en 1995, el Papa recordó esa época sin libertad y la calificó como “la noche oscura”. La oscuridad en este caso es una suerte de metáfora de lo que un gobierno dictatorial le impidió ver, saber o expresar a los habitantes de un país.
Entonces la Iglesia Católica se enfrascó durante esa “noche oscura” de los años ochenta en reclamar las libertades perdidas, entre éstas la de expresión y de prensa, hasta celebrar el fin de esa injusticia en 1990 y dar la bienvenida a la democracia.
Parecía tan firme la Iglesia nicaragüense en su intención democrática que en 1997, al menor amago del Frente Sandinista de recuperar el poder en las elecciones, el cardenal Miguel Obando y Bravo relató la parábola de la serpiente, que pide ayuda y luego pica la mano de su benefactor, como una advertencia para que los nicaragüenses pensaran bien antes de darle el voto al candidato sandinista, Daniel Ortega.
Sin embargo, siete años después, cuando la Iglesia Católica nicaragüense y el Frente Sandinista comen en la misma mesa, los obispos se molestan cuando periodistas y caricaturistas les señalan sus acciones, ejerciendo esa libertad de prensa que antes defendieron los mismos religiosos.
El cambio de actitud de los prelados católicos se hizo más evidente este fin de semana, cuando Daniel Ortega, el instaurador de la censura de prensa de los años ochenta, también atacó a los medios de comunicación que han criticado al cardenal Miguel Obando.
“Nosotros condenamos a aquéllos que desde medios de comunicación muy conocidos se han lanzado en contra del cardenal Obando, simplemente porque ofició una misa el día 19 de julio en la Catedral de Managua; nuestra solidaridad para el cardenal Obando, nuestra solidaridad para el comunicado que hizo público la Conferencia Episcopal de Nicaragua condenando ese tipo de actitud”, dijo Ortega el sábado.
Que Ortega se oponga a la libertad de prensa es algo común, porque su comportamiento ha sido dictatorial tanto en el Gobierno como dentro de su partido. Lo sorprendente es la afinidad de Obando con los sandinistas, al extremo de comportarse como éstos y en contra de lo que antes defendía: la libertad, de pensar y decir.