Jon SarcheColorado/Ap
Ella huyó de su pueblo y se mudó de Estado en Estado, tratando de alejarse de las cámaras implacables y recuperarse de una noche de dolor y violación que según ella tuvo lugar.
Él se ha salido de la cancha de baloncesto profesional para viajar a este pueblo de montañas 16 veces en un año para enfrentar los cargos en su contra, mientras trata de reparar su matrimonio y limpiar las manchas de su reputación, que provocaron la fuga de las empresas que lo patrocinaban.
Esta semana, mientras los abogados se dedican a conformar un jurado para el juicio por violación de Kobe Bryant, todo lo que sucedió hace 14 meses en el breve encuentro entre el basquetbolista y su joven acusadora está en disputa.
Las preguntas insinuadas en las audiencias preliminares serán formuladas en público.
¿Quién dice la verdad: la mujer de 20 años que dice que el astro la forzó a mantener relaciones sexuales o el jugador de 26 años que encabezó a los Lakers de Los Ángeles en anotaciones durante una temporada en la cual cada movimiento suyo fue puesto bajo la lupa?
¿Es Bryant un criminal o apenas un adúltero?
El caso apasiona a una nación obsesionada por la celebridad, con sus titulares sórdidos, las fotos en que la acusadora aparece de espaldas o con el rostro cubierto y las conjeturas interminables sobre una camiseta manchada de sangre y la vida sexual de ella.
Los habitantes de Eagle se han acostumbrado al aluvión de periodistas y a las cámaras de televisión que usan al pueblo y su gente como fondo de sus notas.
“Ha puesto a Eagle en el mapa, pero no sé si es la clase de atención que este pueblo quiere”, dijo Roxie Deane, que cumplía su octavo y último año como alcalde cuando el caso tomó estado público.
El nombre de la joven, residente del pueblo, es un secreto a voces, alimentado por la fuente de rumores y la divulgación accidental de documentos legales por la corte local. The Associated Press no nombra a los acusadores en los casos de asalto sexual.
A primera vista es un caso de la palabra
de uno contra la de la otra, muy frecuentes en los tribunales estadounidenses. Pero la presencia de Bryant, uno de los astros más rutilantes —y hasta hace un año más limpios— de la NBA, lo ha elevado a un nivel comparable al de O.J. Simpson, el astro de futbol estadounidense.
EL HECHO
La joven, alta y rubia, tenía 19 años el 30 de junio de 2003. Atendía la conserjería de Lodge & Spa at Cordillera, un complejo lujoso de campos de golf, restaurantes y un hotel sobre un monte que domina el valle de Vail, centro de esquí de ricos y famosos.
Según dijo, quería conocer a Bryant y pedirle un autógrafo. Le dio un marcador y hojas de papel con membrete del hotel. El material, sin el autógrafo, es una de las pruebas en el juicio del Pueblo del Estado de Colorado contra Kobe Bean Bryant.
Según el detective de policía Doug Winters, la mujer dijo que besó a Bryant en su cuarto esa noche, pero que él se mostró agresivo y le impidió salir. Dijo que la tendió sobre una silla y la violó mientras le apretaba el cuello con las manos. Ella dijo “no” por lo menos dos veces, dijo Winters.