El indiscutible legado del catolicismo para la sociedad

Marlon José Navarrete Espinoza*

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El indiscutible legado del catolicismo para la sociedad


Marlon José Navarrete Espinoza*




Es imposible decir en unas cuantas palabras el insustituible e imperecedero legado que el catolicismo universal le ha dado a la humanidad en más de dos mil años.

La enorme riqueza de tradición religiosa penetró en todos y cada uno de los pueblos del mundo, moldeando sus culturas y transformando los sistemas sociales con su fuerza moral y espiritual a través de la historia.

Por citar algunos ejemplos destacados tenemos que la tarea educativa de órdenes religiosas fue cuna del ministerio educativo; los pueblos bárbaros y de prácticas salvajes fueron civilizados por el cristianismo mediante los misioneros, de esta manera fue que los sacrificios humanos en rituales sangrientos fueron eliminados de los pueblos de América y África, sin mencionar que las bases del Derecho Internacional se forjaron en el siglo XV entre las intervenciones papales y teólogos en contra de la esclavitud.

Por otra parte, tanto la libertad religiosa, los derechos humanos, la libertad de expresión, la libertad de pensamiento fueron proclamadas desde el siglo IV en los concilios hasta el Concilio Vaticano II con el Papa Juan XXIII, sorteando las manipulaciones del poder político y el dinero. Además, el sistema de asistencia social fue heredado del fervor caritativo de los antiguos misioneros y extendido a huérfanos, ancianos discapacitados y todo abandonado o marginado, y alojados en asilos. Igualmente, las cajas de ahorro y crédito dieron con intereses bajos y a largo plazo por algunas órdenes religiosas desplazando la usura.

La independencia de los países de América del colonialismo fueron promovidas y animadas por clérigos católicos, como es el caso de México. Lo mismo que el sindicalismo, defendido para los trabajadores en el siglo XIX y siglo XX. La oposición de tiranos, dictadores e ideologías totalitarias fue siempre muy firme y determinante en todas las épocas por parte de la iglesia y fue catalizadora de las aspiraciones de paz y libertad de los pueblos.

En el caso de las obra sociales, tenemos que gracias a los misioneros cristianos, las escuelas públicas para niños pobres eran de libre acceso y sin costo monetario, con una enseñanza en lenguaje propio y no en latín, esto se dio a partir del siglo X en Francia y fue reforzado con la aparición de grandes Santos educadores como San Juan Bautista de Lasalle y San Juan Bosco. Por su parte, San Pedro Betancourt fundó la primera escuela alfabetizadora para indígenas y maestros en Guatemala, quienes ni siquiera eran considerados ciudadanos. Fue también con la ayuda de la Iglesia Católica que nació el primer hospital del mundo en el siglo IV en Capadocia con San Gregorio de Nisa.

Con respecto al campo de la ciencia y el arte, el catolicismo también ha dejado su huella, es así como el primer reloj mecánico nació en el siglo XIII en los monasterios de Inglaterra para medir los tiempos de oración. Los cuadros, pinturas, poesías, cantos y esculturas del Renacimiento y la edad media sorprenden e impresionan aún hoy en día. En los conventos de artistas y científicos y en las catacumbas se hicieron galerías múltiples subterráneas en los siglos II, III, IV para luego trasladar las pinturas y esculturas a las catedrales. Más aún, la universidad nació en las catedrales y al fundarse ésta fue para desarrollar las ciencias y el intelecto humano, catapultando la educación superior. De esta manera en 1231, siglo XIII, se crearon las universidades de París, Bolonia, Oxford, Montpellier, Orleáns, Salamanca y Coimbra, hasta llegar a 14 antes del fin del siglo y por derecho Pontificio gozaban de autonomía y el conocimiento científico ya no era privilegio de pocos o instrumento de poder.

La acción del catolicismo ha sido paulatina, paciente y sacrificada, pero a su vez ha dejando una imborrable huella y un heroísmo silencioso; llevando el sello del amor a Dios y el prójimo por mandato divino, y cumpliendo así su misión sagrada de evangelizar mostrando a Jesús redentor del género humano. Por todo esto, todo católico debe sentirse orgulloso de su Iglesia y de su fe.

* El autor es ingeniero

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