Fabián [email protected]
TIRO POR LA CULATA
A qué genio se le habrá ocurrido echar preso a Alejandro Fiallos de la forma tan burda como lo hicieron. ¿A quién le quedó duda de que Fiallos estaba tras las rejas únicamente porque un día decidió ser candidato a alcalde y los votos que pueda conseguir se los está quitando a alguien que está acostumbrado a jugar con marrulla? Ese alguien, sin embargo, no tiene por suerte el poder que él cree que tiene.
PODER
Por eso me parece extraño que se haya pensado que tras la cárcel de Fiallos estaba el Frente Sandinista. Y no es que defienda al Frente Sandinista ni que lo crea incapaz de hacer chanchullos como éste o peores. De lo que estoy seguro es que si al Frente Sandinista le interesara el asunto, Fiallos seguiría preso. Reconozcámoslo: hoy por hoy el Frente Sandinista es el primer poder en Nicaragua.
PROPAGANDA
Así como aparentemente quedaron las cosas, Fiallos debe agradecerle al juez Moisés Rodríguez la publicidad que le trajo. ¿Cuánta plata le costaría al Apre una campaña de propaganda como la que desencadenó este juez con su malhadada condena? ¡Vamos, no sean tan ingratos, al menos deberían de incluirlo como concejal en alguna de las fórmulas!
DEMANDADERA
Últimamente se está poniendo de moda demandar a quien se queje de los malandrines que nos agobian. No sé qué paso en qué momento, pero los corruptos ahora ya no sólo no sienten vergüenza de serlo, sino que también demandan al que los llama como son. O sea, nos dan el garrotazo y debemos sonreír todavía, porque se enojan si se hace mala cara. ¡Qué lindo!
ENCUESTA
Por ejemplo, oí al ya mencionado juez Rodríguez amenazando con llevar a los tribunales (entiéndase “sus tribunales”) a aquéllos que sigan diciendo que Fiallos está en la cárcel por razones políticas. Bastante trabajo va a tener entonces el juez Rodríguez si comienza con el 60.6 por ciento de la población que según la última encuesta de M&R asegura que la condena de Fiallos es “una maniobra política”.
ACUSADORES
La Iglesia Católica debería ser más cuidadosa cuando de hacer acusaciones se trata. Una institución tan seria como la Iglesia no puede soltar una acusación señalando sólo a “algunos medios de comunicación”. Sin nombrar a alguien en particular, se acusa a todo el mundo y no se acusa a nadie, no hay que aportar pruebas y se aseguran que nadie replique porque para hacerlo deberá primero sentirse aludido.
ACLARACIÓN
Sin querer faltarles el respeto a los obispos, creo que no podemos confundir lo gordo con lo inflamado. No se pueden echar en el mismo saco los símbolos religiosos y las actitudes personales de ciertos obispos. ¿O acaso ya no se puede criticar a los obispos? ¿Las caricaturas sobre ellos son pecado? Si es así, debería la Conferencia Episcopal aclararlo en su próxima carta, y de esta forma sabremos a qué atenernos.