Alma Nubia [email protected]
Cuando se habla de accesibilidad física muchos no saben qué significa esa palabra para una persona con discapacidad, pero las personas con discapacidad pensamos que la población conoce de qué se trata. La verdad es que las dos partes estamos equivocadas por que no todos lo entendemos como debe ser.
La accesibilidad física va más allá de una rampa en un andén. La accesibilidad es parte del derecho humano de poder desplazarnos libremente y de forma independiente. Cuando quiero salir al cine con una persona usuaria de silla de ruedas, o de un andarivel, tengo que pensar cómo llegar, cómo va a entrar al cine, si hay gradas o no. Por ejemplo, los cines modernos no son accesibles. En algunos su entrada es por la parte delantera y hay que subir escalones para poder visualizar la pantalla. En otros se entra por la parte trasera y se debe bajar escalones más prolongados. Además las salas de cine no son apropiadas para acomodarse en silla de ruedas.
¿Y cómo llegar al cine? ¿Si uno no tiene carro debe pagar taxi y éste cobra más pues deberá cargar la silla. En la mayoría de centros comerciales para acceder debemos subir escaleras, por lo que debemos investigar si hay ascensores o no.
Hay que pensar si los servicios higiénicos son accesibles, si la silla de ruedas alcanza tanto en la puerta de entrada como en la del baño. Son tantas preguntas que debemos hacernos para poder decidir a dónde ir. Esas mismas preguntas se hace uno cuando quiere ir a cualquier lado, a los centros de salud, a pagar impuestos, o quiere estudiar en un colegio de secundaria y/o universidad, hasta para ir a misa pues no todas la iglesias tienen acceso. Y pensar que esta accesibilidad no sólo es para usuarios de silla de ruedas, sino para personas de la tercera edad, mujeres embarazadas, ciegos y sordos.
En casi todos los países del mundo se construye con normas uniformes que garantizan la accesibilidad a todas las personas. Esto lo debemos ver como un derecho humano que tenemos todos los ciudadanos.
Hace poco me tocó luchar en conjunto con la Asociación de Personas con Discapacidad Física Motor, y logramos que la Alcaldía de Managua construyera 400 rampas, las que se están construyendo desde la rotonda de El Güegüense hasta el 7 Sur. Pero a la par la Alcaldía está construyendo y reconstruyendo andenes que en su mayoría van sin accesibilidad. Esto es un ejemplo de las incongruencias.
Mi amiga usuaria de silla de ruedas me decía: “Cuando me subo a un andén me siento gente, no siento la presión de los carros, puedo andar más despacio y sin peligro”.
El 16 de julio de este año el MTI dio paso, después de un gran esfuerzo de casi un año, a las normas técnicas de accesibilidad. Éstas, cuando entren en vigencia serán de estricto cumplimiento obligatorio. En ellas está contemplado un conjunto de normas para que las construcciones sean accesibles y que paulatinamente se vayan eliminando las barreras arquitectónicas no sólo para usuarios de sillas de ruedas, sino para los no videntes y para los sordos. Esperamos que estas normas no sean sólo papel, sino que se cumplan. En este esfuerzo las alcaldías juegan un gran papel ya que son ellas las que aprueban los planes de construcción.
Las Normas Técnicas de Accesibilidad están en consulta para que cualquier ciudadano o institución emita su opinión en la página w.w.w.mific.gob.ni, en la sección Dirección de Desarrollo Tecnológico.
La autora es una persona con discapacidad
Las normas de accesibilidad contemplan construcciones arquitectónicas accesibles para los discapacitados