Thomas Salomón Ríos Escobar
La Alianza por la República está compuesta por cinco partidos políticos con filosofías e ideales diferentes, que han sacrificado sus principios, con el único y fundamental objetivo de salvar la nación de los oscurantismos que ha sido sometida desde el siglo pasado a través de los pactos que sólo han beneficiado a los partidos pactistas y sus respectivos caudillos y allegados. Las consecuencias han sido terribles para el país.
En realidad el caricaturista Manuel Guillén tiene razón en que Nicaragua no es un país sino un paisito, donde los caudillos juegan con el honor y la inteligencia de todo un pueblo y mantienen secuestrados a todos los poderes del Estado, sobre todo si estos poderes no están al servicio de sus intereses partidarios y lo que es peor al servicio de los continuistas.
Esto mantiene sometido al pueblo nicaragüense a quienes actúan como los nuevos filibusteros, sin importarles el bienestar del pueblo nicaragüense.
Los caudillos se esconden en la figura de la izquierda y la derecha para mantener a la gente empobrecida, angustiada y pensando en la emigración como la única salida.
Ahora que se aproximan las elecciones municipales, tenemos la oportunidad de deshacernos de estos chantajistas que nos ofrecen progreso y bienestar, pero en la medida de sus caprichos alimentados en los poderosos y oscuros intereses económicos en que se mueven estos personajes y que en nada han beneficiado el desarrollo nacional.
Es el momento de decirles que no los seguiremos tolerando y que vamos a resucitar la República que hemos perdido y que debe de estar por encima de los intereses partidarios y de cúpulas que han destruido la dignidad nacional.
Aliados con todo el pueblo: empresarios, trabajadores, comerciantes y productores, y la gente honesta que es la absoluta mayoría de la población, debemos darles una lección y poner las cosas en orden.
Aliados todos los nicaragüenses saldremos de la pobreza. Juntémonos solidariamente en todas partes, en la comunidad, de barrio a barrio, de comarca en comarca. En todo Nicaragua demostremos que somos un pueblo unido, honrado, trabajador y decente.
Nicaragua espera en Dios y la Virgen Santísima salir de este pantano de maldades. Ojalá que el Ser Supremo nos ilumine el camino para triunfar y vuelva nuestra Nicaragua más pronto que tarde a ser la República que alguna vez soñamos, tal como la quiso nuestro querido mártir Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.