Ciro A. De Quadros yJon Kim Andrus
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Vacuna contra el rotavirus
Ciro A. De Quadros y
Jon Kim Andrus
En el transcurso del último siglo las Américas han ido a la vanguardia, a nivel mundial, de las iniciativas para encontrar una solución a las enfermedades mortíferas. Fue la primera región que erradicó la viruela y la poliomielitis, dos enfermedades mortíferas con dominio mundial. Una vez más, esta región tiene la oportunidad de preparar el terreno para una medida vital de la salud pública: aumentar la supervivencia infantil con una focalización en el rotavirus, la causa más común de diarrea grave en lactantes y niños de corta edad. Año tras año este virus cobra la vida de más de 500 mil niños a nivel mundial.
El rotavirus grave produce la muerte con la inducción de diarrea y vómitos agudos que rápidamente llevan a la deshidratación en niños pequeños. En una emergencia de tal gravedad, los niños necesitan la administración intravenosa de líquidos para su supervivencia. De este modo, si bien casi todos los niños en el mundo serán infectados por el rotavirus en los primeros años de vida, aquéllos en los países pobres sin acceso a la atención médica adecuada padecen el 85 por ciento de las muertes por el rotavirus. Para estos niños, una vacuna preventiva ofrece la mejor protección contra esta enfermedad omnipresente.
Hasta el momento, los niños del mundo no han tenido acceso a vacunas de este tipo. Sin embargo, el cambio es inminente y los países de América Latina se encuentran en el centro de esta transformación.
Un simposio, celebrado en julio en la ciudad de México, marcó un punto de inflexión en la lucha contra el rotavirus. Puso de relieve los esfuerzos recientes en América Latina, África y Asia para evaluar la carga de la morbilidad de esta afección y produjo nuevas estimaciones de la mortalidad mundial, las cuales establecieron que el rotavirus produce el 30 por ciento de las defunciones por diarrea, un alza en relación con la estimación previa de 22 por ciento. Más de 350 expertos en salud pública, científicos, clínicos y representantes de gobiernos, el sector de las vacunas y la comunidad multilateral, bilateral y de las ONG se reunieron en México a fin de abordar el estado del conocimiento actual sobre el rotavirus y las tentativas para combatirlo.
El simposio destacó también la aparición de dos vacunas, una desarrollada por Merck & Co., la otra por GlaxoSmithKline, y los datos preliminares presentados en la reunión indican que son tanto inocuas como eficaces. Cada una de ellas se ha evaluado en más de 60 mil lactantes y niños. Los ensayos de GlaxoSmithKline se realizaron en América Latina, en cooperación con los ministerios de Salud y los investigadores científicos de muchos de los hospitales y de las universidades de investigación prominentes de la región. De hecho, sólo unos días después de finalizado el simposio, las autoridades mexicanas del sector Salud anunciaron planes para ofrecer esta vacuna en su calendario de vacunación la primavera entrante.
No obstante, sorprende no sólo el triunfo científico en el desarrollo de vacunas inocuas y eficaces contra una de las enfermedades mortíferas de mayor envergadura de la infancia, sino también el profundo compromiso que puso de manifiesto la comunidad de la salud pública y los organismos colaboradores a fin de garantizar que éstas, y toda otra vacuna futura contra el rotavirus, se pongan a disposición de los niños que las necesitan.
Hasta el momento, las vacunas han llegado primero al mercado de los países industrializados desarrollados que están en condiciones de pagar un sobreprecio para los nuevos productos cuyo desarrollo en general cuesta hasta US$800 millones. Las vacunas nuevas, como las vacunas contra la hepatitis B y haemophilus influenza tipo B, han llevado de 10 a 15 años para “propagarse hacia abajo” en países en desarrollo. Al respecto, las nuevas vacunas contra el rotavirus representan un cambio radical de las operaciones habituales. El acceso a las vacunas es un tema de equidad y las alianzas entre los sectores público y privado son esenciales a fin de garantizar el acceso pleno a vacunas que salvan vidas.
Los funcionarios del sector Salud de 16 países de América Latina destacaron este punto de vista cuando entregaron una declaración, en la cual se subraya el apoyo a la inmunización con la más alta prioridad política, como un bien público para la región. Los representantes instaron a la Organización Panamericana de la Salud y su Fondo Rotatorio para la Compra de Vacunas a trabajar con organismos colaboradores, organizaciones nacionales e internacionales de la Salud y con los fabricantes de las vacunas “con el propósito de facilitar la introducción de vacunas contra el rotavirus a precios asequibles para todos los países de la región tan pronto como se tornen disponibles”. La Organización Panamericana de la Salud está comprometida a que esto se convierta en una realidad, de manera que se garantice la capacidad de acceso a las vacunas de todos los niños, en especial los más necesitados. Esto suministra otra oportunidad para reducir las inequidades en los servicios de salud.
En América Latina, el rotavirus produce 75 mil hospitalizaciones estimativas anuales y la muerte de más de 15 mil niños. La carga de morbilidad varía según el país. En México, todos los años mueren dos mil niños por diarrea y una vacuna podría reducir el número de esas muertes al 40 por ciento. Cada episodio de diarrea cuesta a las familias un promedio de cien dólares, lo cual en algunos países representa más que el ingreso mensual de familias que dependen de un salario mínimo. En un brote único a principios de este año en Guatemala, más de seis mil 500 niños recibieron tratamiento para el rotavirus en hospitales y al menos 50 fallecieron. Para estos niños, las vacunas nuevas ofrecen la esperanza de que la enfermedad por el rotavirus ya no será un rito de iniciación y una prueba de supervivencia.
Los autores son directores de programas internacionales en el Instituto de Vacunas Sabin, y jefes de la Unidad de Inmunizaciones de la OPS.