Fernando A. Malespín Ferreti
Los cimientos de la sociedad han sido estremecidos por asombrosos fallos supuestamente parcializados del Poder Judicial, con repercusiones políticas, sociales y económicas que han puesto a la defensiva al Poder Ejecutivo y otros sectores de la nación. Esto obliga a los nicaragüenses a hacer algo para encontrar cauces viables que conduzcan a la solución a corto plazo de tan graves problemas.
Los políticos del FSLN y PLC que tienen en sus manos los hilos conductores del poder están tramando una nueva edición del pacto. En vez de reconocer que abusan y que retuercen la Constitución y las leyes a su favor, desestiman las consecuencias que conlleva el juego maquiavélico con el destino de los nicaragüenses.
Los que sufren moral y materialmente la pesada carga de una imposición política que aumenta el desempleo, la pobreza y el descrédito de la corrupción, que es la mayoría del pueblo nicaragüense, no sabe qué hacer para que las cosas cambien y se respete el camino de la institucionalidad y de la justicia verdadera.
La indefensión del pueblo ante semejante agresión de los caudillos, es un drama que clama al cielo y sólo Dios nos puede salvar del caos que ahoga toda aspiración de progresar en paz y con justicia.