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RECOLECTA
Alguien está desesperado por conseguir dinero. Primero quiso sacar los millones a través del Iniser con el juicio de Agroinsa, luego desempolvando el viejo caso del BECA con todo y el siempre cómico Álvaro Robelo, y ahora van por Parmalat a ver qué sacan. Hombré, ¿no será mejor que hagamos una recolecta nacional, o un teletón, para darles los millones que necesitan antes que destruyan el país?
“RECUPERES”
No sé si es casualidad, pero con la cercanía de las elecciones se incrementan los delitos de ésos que en otros tiempos les llamaban de “recupere”: asaltos bancarios, secuestros, etc. O sea, si arriba se roban un banco enterito y todavía luego hay que pagárselos de nuevo, ¿por qué “los de abajo” no van a tener derecho a financiarse la campaña de la forma que mejor saben hacer?
CIRCO
Reaparecieron, casi simultáneamente Haroldo Montealegre y Álvaro Robelo, dos de los personajes más divertidos de las campañas electorales pasadas. Si bien no eran tipos muy lúcidos, hay que reconocerles lo chistoso que resultaban. Y entre tanta desgracia, siempre se agradece el circo. Pasaron los años, perdieron su gracia, y uno los cree botados en el cajón de los juguetes inservibles. Pero de repente salen de la caja, como muñecos saltarines. “¡Huyuyuy!”, dicen. Ya no dan risa. Dan miedo, por la mano que jala sus hilos.
DOCTOR JEKYLL Y MISTER HYDE
Un personaje que me ha decepcionado mucho es don Francisco Javier Aguirre Sacasa. Lo conocí de canciller, con muchas luces. Luego entró montado a caballo al nuevo edificio de Cancillería. ¡Sangre de Cristo! ¿Es el mismo? me pregunté. Recientemente lo vi fuera de sí, con una tajona en la mano, durante la última convención liberal. Era el mismo señor que una vez creí serio. El Doctor Jekyll y Mister Hyde, pues. Y un día de éstos, decía que una prueba de que no hay pacto entre el PLC y el FSLN es que el doctor Alemán está en el Hospital Militar y no en su casa, El Chile. ¡Por favor, doctor! Que Arnoldo Alemán esté en el Hospital Militar y no en la cárcel es precisamente una de las pruebas del pacto. Y si no está libre es porque al Frente Sandinista no le conviene soltar la cuerda con que lo controla.
JUEZ DE JUECES
¿Y quién juzga a los jueces? se pregunta LA PRENSA en un editorial. Desde hace mucho tiempo quien juzga a los jueces en Nicaragua es Daniel Ortega y Arnoldo Alemán. Ellos deciden los premios y castigos, según la fidelidad y escrúpulos que ostenten en el cumplimiento de los servicios que les encargan. No fue promocionada la doctora Juana Méndez, pues. Acaso es descabellado pensar que el juez suplente Moisés Rodríguez, el mismo que echó preso a Alejandro Fiallos, sea promovido a juez titular o, quién sabe, a magistrado.
MAL RECUERDO
Los jueces se han convertido en los peores enemigos de la justicia. Y digo los jueces en general, porque todavía no he oído una voz honesta, que la debe haber, desde adentro luchando contra este estado de cosas que los ha terminado embarrando a todos. Ojalá en unos años el descrédito del Poder Judicial sea sólo historia. Un mal recuerdo.