Benjamín Guerra
Las confiscaciones que hizo el FSLN fueron ilegales. La Constitución prohíbe la confiscación y las expropiaciones sólo se pueden hacer con la aceptación del perjudicado. Por lo tanto, fueron robos a la vista de toda la ciudadanía. Pero a los compatriotas afectados no se les ha indemnizado justamente. Seguramente que al presidente Bolaños no le interesa el asunto porque a él ya lo finiquitó el Estado con dólares, y no con bonos como a los pocos confiscados que han aceptado el pago injusto de sólo el 20 por ciento de lo que valen sus propiedades. Es bueno recordarle al ingeniero Bolaños que la democracia significa libertad, igualdad y justicia para todos y no para unos cuantos corruptos.