- Pequeño de dos años salió a defecar y cayó a 40 varas de profundidad
- Sus padres al no encontrarlocreyeron que lo habíanraptado, horas despuésconocieron la tragedia
Luis Alemán Saballos
Un niño de dos años murió ahogado tras caer al fondo de un pozo, ubicado en el patio de la vivienda de sus padres en la comarca La Fortuna, municipio de Mateare.
El teniente Luis Marenco Pérez, jefe de la Policía de ese municipio, confirmó que el pequeño salió cerca de las 6:00 a.m. de ayer al patio a realizar sus necesidades fisiológicas; y accidentalmente cayó al fondo del pozo muriendo ahogado.
Relató que los padres del menor, Jamileth Pavón García y el padrastro Francisco Domingo Gómez Tapia, estaban dormidos y ni cuenta se dieron que el pequeño había salido al patio.
LO CREYERON RAPTADO
“Cuando ellos se levantaron y vieron que no estaba, salieron a buscarlo, creyendo que alguien se lo había llevado”, aseguró Marenco Pérez, quien considera que el hecho fue un fatal accidente.
Los padres del menor, desesperados, lo buscaron en todo el vecindario y salieron hasta la carretera pero no lo encontraron. Al regresar a la casa, Gómez Tapia observó que un par de chinelitas estaban a la orilla del pozo, las chinelitas eran del niño por lo que decidió fijarse en su interior.
UN BULTO
Como todo estaba oscuro, usaron un espejo que reflejaba la luz solar y pudieron observar un cuerpo que flotaba en el fondo. “En ese momento no creyeron que se tratara del niño por lo que dispusieron presentarse a la Policía a pedir ayuda”, dijo el jefe policial.
Cuando los agentes del orden llegaron a la humilde vivienda, con ayuda de unos mecates bajaron a un muchacho hasta el fondo del pozo de aproximadamente 40 varas de profundidad, encontrando el cuerpo del niño flotando boca abajo.
A DEFECAR
Claudia Contreras, hermana del padrastro del niño, confirmó que el pequeño había salido al patio a defecar, luego entró nuevamente al cuarto donde dormían sus papás y se acostó, pero casi de inmediato el niño volvió a salir al patio.
Relató que entonces creyeron que al niño lo habían robado y se inició una búsqueda en todo el vecindario y hasta al otro lado de la carretera, pero no encontraron nada.
Fue entonces que Gómez Tapia se acercó al brocal del pozo y descubrió el par de chinelas que eran de Roger Josué y dispusieron ver si estaba dentro del pozo.
EN LA ORILLA DEL POZO
La última persona en verlo con vida fue una adolescente cuyo nombre no fue revelado.
Esta jovencita afirmó a la Policía que ella salió entre las 6:00 y las 6:30 a.m. al patio y pudo ver al pequeño sentado a la orilla del pozo, pero que nunca pensó que pudiera ocurrir una tragedia. El pozo estaba destapado.
DICTAMEN FORENSE
Un dictamen preliminar del Instituto de Medicina Legal confirmó que la causa de la muerte del pequeño fue por sumersión y su muerte había sido accidental.
El pequeño presentaba dos heridas profundas que cruzaban en forma de cruz su pequeña cabecita y según el forense que lo examinó, las heridas se las pudo hacer cuando caía al fondo del pozo.
Los médicos al terminar de examinar el cuerpo a las 11:00 a.m., determinaron que su muerte pudo ocurrir entre las 6:00 y 7:00 a.m. El niño presentaba raspones en su mano derecha y también en la espalda.
A solicitud de la Policía de Mateare, los médicos forenses buscaron evidencias de violencia en el cuerpo del niño para descartar esas sospechas, pero éstos confirmaron que no había muestras de que el niño en vida haya sufrido violencia. Las lesiones fueron provocadas al caer en el fondo del pozo.
UN FATAL DESCUIDO
Las investigaciones policiales realizadas en el vecindario, confirmaron que los padres de Roger Josué Argeñal Pavón no eran violentos con el niño, por lo que descartaron el maltrato físico. Todo se trató de un descuido de los adultos de la casa, al dejar el pozo sin su tapa.