- Náufragos sobreviven comiendo carne humana y bebiendo leche de una mujer
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Canibalismo en alta mar
| Náufragos sobreviven comiendo carne humana y bebiendo leche de una mujer |
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SANTO DOMINGO.- Los sobrevivientes de una embarcación, con 79 inmigrantes ilegales dominicanos que quedó durante 12 días a la deriva en alta mar, narraron que se mantuvieron con vida ingiriendo algas, peces, partes humanas y hasta leche materna, en una frustrada travesía hacia las costas de Puerto Rico.
“Comenzamos a tomar agua salada, la mayoría entró en pánico y comenzaron a lanzarse al agua y otros murieron de hambre”, detalló entre sollozos Faustina Santana, una de las 36 sobrevivientes rescatadas el martes por pescadores del poblado de Nagua, 180 kilómetros al norte de Santo Domingo. Siete de los rescatados murieron horas después, debido a su avanzado estado de deshidratación.
JOVEN AMAMANTÓ A HOMBRES
El hambre, la sed y la desesperación hicieron que los sobrevivientes del grupo de emigrantes, que habían salido la madrugada del 30 de julio, aprovecharan la leche de una joven que había dado a luz hacía dos meses y que amamantó a varios hombres para que pudieran sobrevivir hasta que sus senos se secaron.
La joven les dio de lactar hasta que murió fruto de una hemorragia, contó a la prensa Santana.
“Ella decía que ya no podía más, que ya tenía los senos secos, pero ellos seguían comiendo”, narró la mujer, quien al igual que sus compañeros está hospitalizada por severa desnutrición e insolación.
“Se alimentaban prácticamente de los peces que podían agarrar, se tomaban sus propios orines, inclusive, hubo uno que nos narró que estaban comiéndose partes de los mismos seres humanos”, reveló vía telefónica a un canal televisivo Negro Frías, un periodista de Nagua (nordeste) que habló con los sobrevivientes.
Recurrían también a ingerir sangre y lama verde del mar y saciaban la sed con un líquido que sacaban de una de las maderas de la embarcación, de acuerdo con otros testimonios.
MAL TIEMPO FRUSTRÓ PLANES
Se desconoce la suerte de otros 43 náufragos, pero según deducen las autoridades de los testimonios de los rescatados, también podrían haber muerto.
Los 79 ilegales salieron de la costa nordeste hacia Puerto Rico, en una frágil embarcación de madera, con la idea de llegar un día después a su destino. Pero el mal tiempo frustró sus planes y el viento los devolvió desde aguas cercanas al islote puertorriqueño de Desecheo.
Sin provisiones y a la deriva, los ilegales empezaron a desesperarse y el capitán abandonó la embarcación, con el pretexto de buscar combustible. Nunca más lo volvieron a ver, narraron.
Desesperados y víctimas del sol, los viajeros usaron parte de sus ropas para convertir la yola en una especie de barca velera. Algunos sobrevivientes aseguran que llegaron a ver avionetas que sobrevolaban el área, pero aparentemente los ocupantes de éstas nunca los vieron.
PESCADORES LOS RESCATARON
Fue en el duodécimo día, cuando muchos habían muerto y la mayoría de sobrevivientes se había desmayado, que unos pescadores de Nagua los avistaron y rescataron.
“El viento y la misericordia de Dios nos empujaron de nuevo hacia las playas de nuestro país y unos pescadores nos auxiliaron llevándonos hasta la playa de Los Gringos (Nagua)”, dijo Duarte.
Los pescadores cuentan que tuvieron que volver a tierra para desmantelar una de sus barcas y llevarse el motor para instalárselo a la yola de los viajeros ilegales y así llevarla a la costa.