- Presunto testaferro de Humberto Ortega había dejado sin salida a los pobladores
Wilder Pérez R.
Más de doce familias de El Madroñal, en Pochomil Viejo, podrán entrar y salir de sus casas sin inconvenientes en los próximos días, luego que el Alcalde de San Rafael del Sur, Noel Cerda, ordenara la restauración de una calle bloqueada por Johnson Laínez, presunto testaferro del general retirado Humberto Ortega.
Cerda ordenó, delante de las familias reclamantes, que los aproximadamente 800 metros dañados por Laínez, fueran restaurados, y oficialmente pasarán a formar parte de los bienes del Estado, basado en que se trata de una servidumbre de paso que jamás debió ser obstruida.
Los afectados llevaban dos meses reclamando de manera constante, porque sus casas de playa prácticamente habían quedado incomunicadas, ya que Laínez sólo les dejó acceso por la costa, impidiéndoles entrar con vehículos sencillos y en marea alta, así como el acceso para atender sus necesidades de servicios básicos.
En junio pasado, Laínez habría ejercido su derecho de propiedad cuando tumbó el cerco que dividía su finca de la de Ortega, bajo el pretexto de que era para mejorar la división, sin que ésta fuera restaurada, conformando un territorio de 34 manzanas.
El resultado fue la desaparición de la calle, porque echaron sobre ella los trozos de árboles que la rodeaban, túmulos de tierra de casi un metro de altura, y piñuelas, que en combinación con la lluvia, convirtieron el pasadizo en un pantano inaccesible incluso a pie.
El alcalde Cerda aseguró que en ocho días el camino estará reconstruido, y dijo que la orden no se ejecutó antes porque la máquina para eso se daña constantemente.
“Ya tenemos los 200 postes y diez rollos de alambre que se necesitan, en total el costo anda por los 200 mil córdobas”, expresó el edil. Pero al consultarle si multarán a Laínez, dijo que no, porque cuando se hicieron los repartos cercanos al océano Pacífico, los alcaldes anteriores no previeron este tipo de problemas.
Los pobladores afectados se sintieron satisfechos por la solución, y hasta bromearon con ponerle su nombre a la calle.
La versión de Laínez no se pudo conocer, porque no contestó a las llamadas telefónicas que se le realizaron.