José Antonio Poveda Salvatierra*
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La toma de decisiones en el agro
José Antonio Poveda Salvatierra*
La correcta toma de decisiones es fundamental para el avance de cualquier unidad de producción y ello exige información adecuada sobre las alternativas tecnológicas y las dimensiones del mercado (oferta, demanda y precio). En los países de América Latina, empresarios y productores están muy al margen de los recursos de información; muchos no saben que existen, otros no perciben sus beneficios.
Se requiere que agentes privados, públicos y gremiales asuman el compromiso de promover una “cultura de la información”. De lo contrario, los productores seguirán dejando pasar oportunidades y, aún, más grave, continuarán reaccionando tardíamente ante los problemas.
El acceso preferencial, oportuno y expedito a los canales de comercialización no se estructura con un simple mecanismo de distribución. Debe constituirse un complejo sistema logístico con redes de transporte, manejo de materiales, almacenamiento y comunicación con el cliente; también cumpliendo con requisitos de embalaje, envase y presentación. Además, deben crearse las condiciones para responder a las cambiantes exigencias de calidad.
La búsqueda de mercados es fundamental, sobre todo tomando en cuenta que la competencia internacional crece a medida que más países promueven sus exportaciones. Por ello, los productores, individualmente o en conjunto, deberán interrelacionar su logística interna y externa, así como sus métodos de producción, para generar nuevas opciones de entrada a los mercados, en el largo plazo, es esencial diversificar los mercados de exportación, lo que sólo es posible con transporte e infraestructura apropiados. Por esta razón los productores deberán trabajar con el sector público para mejorar esas condiciones.
Todos los factores señalados carecerían de sentido si no se actúa para transformar, al menos en forma paulatina, la tradicional cultura del agricultor. El riesgo y la incertidumbre están muy relacionados con la agricultura y la innovación tecnológica. Así, el primer paso es presionar al sector público para que se estructuren incentivos reales, tal vez temporales, que desarrollen una actitud proclive a asumir el riesgo de la innovación.
En un estudio reciente con pequeñas empresas agropecuarias, se identificaron algunos elementos importantes para conformar una cultura empresarial apta para enfrentar el cambio tecnológico. El primero y tal vez más importante elemento de esta transformación es la capacitación, tanto para transmitir habilidades como para generar cambios de actitudes. También es esencial, en las condiciones actuales, que la unidad de producción tenga una actividad más extrovertida ante las relaciones estratégicas con el entorno económico, social y político. La empresa agrícola no será viable en el largo plazo si se concibe como una actividad de subsistencia. La nueva cultura empresarial demanda mayor vocación expansionista —capaz de tener alternativas de evolución— y un afán de ganancia.
Es fácil hablar de transformaciones culturales, pero muy difícil llevarlas a cabo. Los recientes cambios en la estructura de propiedad de las empresas y las nuevas formas asociativas contribuirán de modo positivo a generar esta cultura. Desafortunadamente es probable que el campesino quede al margen de esos proyectos y, en consecuencia, su cambio cultural será, si no imposible, muy lento.
La empresa debe entrar en la era de la informática, es decir, usar todas las tecnologías de acopio, procesamiento y transmisión de información con el uso de la computadora. Para ello, como cualquier otra, la empresa agropecuaria debe establecer un sistema de información que genere los datos necesarios para que la administración desempeñe mejor su tarea de gestión. La empresa debe disponer de por lo menos tres campos de información para modernizarse:
1) la proporcionada por los sistemas y servicios de redes de agencias del Gobierno, universidades y empresas privadas, sobre condiciones del tiempo, precios, mercados (nacional y mundial), productos, aspectos técnicos de cultivos y animales de crianza, fertilizantes, plaguicidas y herbicidas.
2) la que suministra la empresa a su entorno: sus requerimientos de insumos; la calidad y cantidad del producto o productos que tiene a la venta, así como las épocas de compra y venta; las necesidades de asistencia técnica y crediticia, etc.
3) la información interna de la empresa como una unidad de negocios donde registra la contabilidad; es muy útil para tomar decisiones administrativas y mantener a la empresa en operación en las nuevas condiciones de apertura.
Aspectos a considerar para la toma de decisiones:
— Aportaciones de la administración del conjunto de las empresas agropecuarias de un país o una región puede contribuir a formular programas de modernización de la agricultura en varios sentidos.
— Proporciona una base para emprender la planeación de programas públicos en un marco determinado de instituciones políticas y sociales. Por ejemplo, la modernización de la agricultura en un marco de sostenibilidad y apertura.
— Constituye una guía para planear ajustes en algunas instituciones públicas, la estructuración de una nueva ley de creación del Banco de Fomento y seguridad en la propiedad, o la reconversión de cierto grupo de empresas.
— Permite fundamentar los programas de instrucción en las universidades y otras instituciones educativas.
— Sirve de punto de partida para que universidades u otras entidades públicas o privadas formulen proyectos individuales.
* El autor es vicedecano. Facultad de Derecho. UNAN-León. Catedrático de Derecho Bancario.