La importancia del Group Think

Charles Gerard Ripley III

El pensamiento de grupo es un término que recién usan los medios de comunicación, desde la BBC británica hasta la CCN estadounidense, para entender la situación desastrosa en Irak. El Pensamiento de Grupo o “Group Think” es un fenómeno sociológico que pertenece a las decisiones hechas por grupos.

La teoría propone que grupos cohesivos tienen la tendencia —consciente e inconsciente— de aplastar la disidencia para alcanzar consenso y homogeneidad.

El psicólogo social Irving Janis arguye que los miembros se sienten presionados para estar de acuerdo y apoyar ideas dominantes; además, los miembros principales, debido a sus actitudes arrogantes y sentenciosas, reprimen e ignoran información contradictoria, nunca incorporando diferentes puntos de vista.

Este fenómeno social ha tenido efectos titánicos para el mundo. Durante la guerra de Vietnam, por ejemplo, el presidente Lyndon B. Johnson (1964-1967) bombardeaba al norte del país, aunque mucha información de expertos en estudios asiáticos dijo que no tendría los efectos deseados.

De hecho, los disidentes en contra del bombardeo masivo se consideraban “traicioneros” u “enemigos”. Por ende, los consejeros, como Robert McNamara, nunca expresaron sus preocupaciones sobre la intensificación de la guerra. El resultado: un millón de muertos vietnamitas, cincuenta mil muertos estadounidenses y una humillación norteamericana.

En 1986 la nave espacial Challenger tuvo un destino similar. Aunque muchos ingenieros, debido al tiempo frío, se manifestaron en contra del lanzamiento, los oficiales de la NASA reprimieron e ignoraron las opiniones de los expertos. El resultado fue una explosión traumática que mató a siete personas.

Actualmente se puede ver una repetición de la historia. Muchos reportajes señalan que hubo bastante evidencia indicando que no había armas de destrucción masiva ni habría una bienvenida de parte de la población iraquí. Los miembros de la administración de Bush, obsesionados con una guerra, crearon un ambiente que reprimía a los disidentes y a la información contradictoria.

Los oficiales en el Departamento de Estado, como Thomas Warrick, tenían fuertes reservas sobre la guerra. Aunque Warrick trataba de mantenerse callado y apoyar a la administración, el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld todavía quiso “despedirlo”.

Además, muchos expertos aseveraron que Estados Unidos “no puede conseguir los resultados que quiere” y “el sistema de seguridad se quebrará”. Las señales se ignoraron. Bush y los oficiales sólo escucharon lo que querían. Según Douglas Feith, Subsecretario de Defensa, “predijimos que todo estaría bien y no planificamos en caso que las cosas no estuviesen bien”.

Obviamente la situación no es buena en Irak. Un cambio en nuestra habilidad de hacer decisiones significativas podría cambiar el mundo.

El autor es estadounidense, vive en Nicaragua y es profesor de inglés

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