El cambio es tarea de todos

Migdonio Blandón B.

El ‘spot’ televisivo que por Canal 2 se está transmitiendo, en que personas insatisfechas admiten con sencillez que algo tienen que hacer para mejorar la situación actual del país, es una verdad indiscutible que la ciudadanía consciente no sólo debe admitir, sino que sin diferencias sociales o políticas cada quien desde su ubicación y dentro del marco de las leyes, para el beneficio de todos, debe cumplir a plenitud la propia responsabilidad.

El individualismo y la displicencia, que de cierta manera rayan en egoísmo y yoquepierdismo, quizá producto de frustraciones, han asfixiado gran parte de valores cristianos y cívicos que antaño fueron tradicional idiosincrasia del pueblo, perdiéndose así el necesario sentido de responsabilidad que viles politiqueros, insertos en los poderes del Estado, aprovechan para turbios fines obstaculizando que el país salga del subdesarrollo.

El titular del Ejecutivo, a pesar de algunas fallas y la poca colaboración de los otros poderes y parte del pueblo, ha hecho una labor de saneamiento encomiable. Además de la exoneración de la heredada deuda externa y de satisfactorios arreglos de la interna, ha conseguido la estabilización financiera aún bajo presión de los poderes Legislativo y Judicial, que con actitudes absurdas dejan mucho que desear para la inversión y la seguridad jurídica.

Por lo que es necesario, además de una equitativa ley de carrera judicial, que la ética y el civismo llenen el ambiente de la cámara legislativa, siendo esto lo que la mayoría del pueblo consciente quiere y que las leyes enmarcadas en un verdadero Estado de Derecho por nada ni nadie sean tergiversadas; al mismo tiempo que cada persona consciente de la responsabilidad que con la vida Dios nos da, sin subterfugios cumplamos nuestros deberes, con Él, la Patria, la familia, el prójimo y de manera especial con los desvalidos.

Solamente así pueden obtenerse cambios positivos, siendo para ello imprescindible la colaboración de la ciudadanía consciente. El Gobierno, representado por el Poder Ejecutivo, por muy buena intención que tenga para el cumplimiento de su programa, si no tiene el necesario respaldo muy poco o casi nada puede hacer, pues al faltar el debido apoyo se minimiza su realización.

El Poder Ejecutivo, al haber sido electo por la mayoría ciudadana, se comprometió con ésta a efectuar el programa que hizo que el pueblo le diera su voto. Este mismo pueblo cívicamente organizado, democráticamente debe ejercer el poder soberano que la Constitución le otorga, dando su respaldo al titular del Ejecutivo como su representante para en lo necesario posibilitar su cumplimiento, utilizando los medios cívicos a su alcance.

Para reparar lo que no funciona debidamente obstruyendo el desenvolvimiento del país, que en lo general de hecho a todos afecta, es imprescindible que cada ciudadano sin distinción de clases ni sexo, cívicamente dé su aporte a la Patria en el cumplimiento de sus deberes, siendo conveniente responsabilizarse a hacer propia la famosa frase del presidente Lincoln: “El que no hace más del trabajo que le pagan, no vale lo que le pagan”. Y que Dios nos capacite para asumir con civismo y ética nuestras responsabilidades.

El autor es miembro de Eduquemos.

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