- Al titular del ente fiscalizador se le cuestiona desde antes de su elección, y se le imputa financiar viajes de ilegales a EE.UU. y falsificar firmas para negocios oscuros
Josué BravoCORRESPONSAL/SAN JOSÉ
La polémica desatada la tarde y noche del 2 de junio en la Asamblea Legislativa por la elección del Contralor General de la República, Álex Solís Fallas, era apenas el preámbulo del calvario que el titular del ente fiscalizador costarricense luego enfrentaría, al cuestionársele su honorabilidad en el cargo, por supuestas irregularidades cometidas en el ejercicio de su función como notario público y prestamista.
Un día después de la cuestionada elección, durante la cual diputados de pequeñas bancadas denunciaron amarres políticos entre bancadas mayoritarias e irregularidades en el nombramiento del contralor, aparecieron las acusaciones sobre el actuar de Solís Fallas antes de ser funcionario público, lo que encamina a su eventual destitución.
El 3 de junio, el diputado del Bloque Patriótico Costarricense, Humberto Arce, cuestionó a Álex Solís Fallas por guardar silencio ante lo que él llama una denuncia falsa hecha por el Partido Liberación Nacional (PLN) contra el hermano del ahora contralor, Ottón Solís Fallas, quien era candidato presidencial por el recién formado Partido Acción Ciudadana(PAC) en la campaña electoral del año 2002.
Según Arce, semanas antes de los comicios las encuestas demostraban que Ottón Solís quedaría en segundo lugar en las elecciones presidenciales, desplazando al PLN como segunda fuerza política del país y propiciando una segunda ronda electoral que posiblemente el PAC ganaría.
“Frente a eso, Liberación Nacional (PLN), montó una patraña política haciendo creer que Ottón era un usurero, que era un evasor de tributos y otras irregularidades”, dijo Arce a LA PRENSA. “Entonces hubo un anuncio de televisión que tuvo efectos devastadores, en el que aparecía un maestro pensionado diciendo que Ottón le prestó 300 mil colones y luego le cobró 4 millones de colones, y como no pudo pagarlo le quitó la casa. Eso nos mató el crecimiento que teníamos, al final (el PAC) quedó en tercer lugar con el 26 por ciento de los electores”.
En ese entonces Arce era secretario del PAC y candidato a diputado por el Cantón de San José. Meses después de su elección, se separó del partido que lo llevó a la Asamblea y conformó el Bloque Patriótico Costarricense.
El 3 de junio Arce denunció que en realidad el préstamo otorgado al maestro pensionado que aparecía en el anuncio televisivo procedía de los negocios financieros de Álex Solís.
“El cuestionamiento que le hice a Álex es que siendo hermano de Ottón ¿por qué no tuvo la hombría de aclarar que ese préstamo era un negocio de Álex Solís? Lo que pasa es que en ese momento (el ahora contralor) estaba en Liberación Nacional y prefirió quedarse callado para que su partido atacara. Me pareció falto de honor”, explicó Arce.
A Arce esto le pareció poco honorable no sólo porque faltó a la nobleza como hermano, sino porque la ley interna de la Contraloría exige que para nombrar a un contralor debe “ser de reconocida honorabilidad” para asumir el cargo.
Sin embargo, esta acusación era apenas la continuación de lo que parece ser la crónica de una destitución anunciada.
El 7 de junio, día de la juramentación de Álex Solís Fallas como contralor, Arce nuevamente le reclamó sobre su honorabilidad para asumir el cargo, pero a la vez realizó nuevos cuestionamientos.
Arce aseguró que Álex supuestamente falsificó en varios documentos legales la firma de su hermano Ottón, también abogado, durante juicios hipotecarios.
Asimismo fustigó a Álex por su presunta participación en el financiamiento del traslado de migrantes ilegales costarricenses hacia Estados Unidos.
“Compañías y el bufete de don Álex, comenzaron a financiar en escala para que personas ilegales (de la zona de Pérez Zeledón) emigraran a Estados Unidos. Redes de coyotaje (…). Él financiaba préstamos al tres por ciento en dólares, a seis meses plazos, sabiendo que era para emigrar ilegalmente a Estados Unidos”, recalca Arce.
El legislador adujo que estos actos del ahora contralor ya eran conocidos por algunos diputados de la zona de Pérez Zeledón y por los ex presidentes Óscar Arias, de Liberación Nacional, y Rafael Ángel Calderón, del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), quienes negociaron su nombramiento.
El 11 de junio, Óscar Arias le dirigió una carta a Solís Fallas en la cual le pidió que se separara de su cargo mientras una comisión legislativa lo investigaba.
Ese mismo día, Rafael Ángel Calderón le sugirió al contralor que pusiera su cargo a disposición del Congreso.
Debido a las denuncias, el 14 de junio la Asamblea acuerda crear una comisión especial para investigar al contralor.
El 29 de junio, 38 diputados pidieron su renuncia y firmaron una moción que exhortaba a Solís Fallas, quien asumió funciones el 8 de junio, a renunciar a su puesto en 24 horas después de la aprobación de la propuesta legislativa, alegando falta de idoneidad en el cargo.
Terminado este plazo, el contralor se negó a dejar el puesto aduciendo que “aquí lo que existe es una conjura política”.
“Se me insta a renunciar sin que se me haya dado un instante para defenderme y referirme a los ataques que, desde el ámbito político, se han estado esgrimiendo en mi contra, desde hace tres semanas”, agregó en ese momento.
Al inicio de la polémica, Álex Solís reconoció ante los medios haber falsificado firmas de su hermano Ottón.
CONTRALOR NO DA LA CARA
Mientras las acusaciones tomaban fuerza, el contralor se negó a aparecer en público y dar declaraciones a los medios.
Sin embargo, el martes dijo que sobre la presunta falsificación de firmas lo explicará cuando declare ante la comisión legislativa que lo investiga y sobre los préstamos dice que no hay nada anormal.
“(Las personas) llegan muy felices a las oficinas a pedir préstamos y cuando incumplen… a nadie que se le hace una indicación para que pague se siente satisfecho”, indicó.
Sobre el coyotaje dijo que “no soy parte de ninguna organización que se presta a estas actividades. Las empresas que prestaron el dinero en mi oficina no pueden controlar cuál es el destino”.
Dice que no renuncia porque “yo le prometí al país cumplir con este puesto y uno no puede dejar botadas las responsabilidades”.
INÉDITO
Los cuestionamientos que se le realizan al contralor, Álex Solís Fallas, son inéditos en Costa Rica.
Durante varios días la comisión legislativa, que se instaló para conocer de las denuncias y definir si Solís Fallas puede o no permanecer en el cargo, ha tenido dificultades técnicas sobre el procedimiento a aplicar.
En total, la comisión legislativa lo investiga por presuntamente haber falsificado ocho firmas de su hermano Ottón Solís Fallas; una firma de su madre, Consuelo Fallas y una firma de su esposa, Claudia Quiroz. Todas ellas en transacciones hipotecarias mientras fungió como abogado.
Asimismo se le investiga por posible irregularidad en la obtención de una escritura administrativa sobre una parcela del Instituto de Desarrollo Agrario.
También el contralor es indagado por otorgamiento y facilitación de créditos hipotecarios que fueron utilizados para financiar el desplazamiento de personas a otros países de forma ilegal.
“Esto afecta la imagen de la Contraloría y don Álex será removido más temprano que tarde”, dijo Arce.
“QUE SE VAYA”
Una encuesta de la firma Demoscopía, publicada esta semana por el diario Al Día, arroja que el 81 por ciento de los encuestados consideran que el contralor, Alex Solís, debe abandonar su puesto. En otra encuesta de CID-Gallup, publicada el 28 de julio por el diario La República, el 82 por ciento de los costarricenses consideran que Solís no es el indicado a ocupar el cargo de contralor, mientras que un 62 por ciento de los encuestados considera que debe destituirse.