“Asegurados”, pero indefensos

Roman, Times, serif»>
“Asegurados”, pero indefensos





Sin dudas que es catastrófica la situación de la seguridad social de Nicaragua. Y quienes sufren directamente las consecuencias son los trabajadores “asegurados”, sobre todo quienes han cotizado durante muchos años de trabajo y ahora reciben una pensión miserable como jubilados, pero ni siquiera eso podrán recibir dentro de poco tiempo, ni ellos ni los que se siguen jubilando.

En las últimas semanas y días LA PRENSA ha informado sobre la crisis del sistema de seguridad social de Nicaragua, acerca de la incapacidad del Estado para implementar la reforma del sistema de pensiones que fue aprobada mediante la Ley 340, sobre la supuesta culpa o responsabilidad de los funcionarios de los organismos internacionales —como el Banco Mundial— que aconsejaron y prácticamente impusieron la aprobación de esa reforma, lo mismo que en relación con la enorme deuda que tienen con el INSS algunos o muchos empleadores, sobre todo instituciones estatales y gobiernos municipales, que descontaron las cotizaciones de los trabajadores pero no las enteraron a la institución .

En realidad, se trata de centenares de millones de dólares que aportaron los trabajadores y empleados a lo largo de muchos años con la esperanza de poder retirarse con dignidad al llegar el momento de la jubilación. Pero ese dinero se perdió porque lo malversaron políticos corruptos, o porque fue destinado a gastos de “caja chica” del Gobierno Central, o por la inveterada ineficiencia e irresponsabilidad administrativa que le causa a la nación más pérdidas que la misma corrupción.

Pero alguien debería pagar por semejante daño que se le ha hecho a los afiliados al seguro social. De alguna manera habría que aplicarles a los culpables lo que dice la Constitución Política de la República en su artículo 131, y que hemos citado en anteriores ocasiones, referente a que el Estado es responsable patrimonialmente del daño que sus funcionarios le causen a los particulares en sus bienes e intereses.

En el mundo, la seguridad social fue establecida por primera vez en Alemania, en el año de 1894, por el gobierno del canciller Otto von Bismark, quien contrapuso la política del socialismo de Estado al comunismo y la social democracia marxista, que estaban en auge a fines del siglo XIX en el continente europeo.

La idea y el propósito de Bismark al crear el sistema de seguridad social, era garantizar la atención médica para los trabajadores asalariados que no tenían la posibilidad económica de pagar la asistencia clínica privada ni era justo que acudieran a los centros hospitalarios de caridad.

Con el transcurso del tiempo la seguridad social se fue extendiendo a otros países, y en 1944 la Conferencia Internacional del Trabajo, celebrada en Filadelfia, Estados Unidos, universalizó el concepto de que “la Seguridad Social engloba el conjunto de medidas adoptadas por la sociedad con el fin de garantizar a sus miembros, por medio de una organización apropiada, una protección suficiente contra ciertos riesgos, a los cuales se hallan expuestos. El advenimiento de esos riesgos entraña gastos imprevistos, a los que el individuo que dispone de recursos módicos no puede hacer frente por sí solo, ni por sus propios medios, ni recurriendo a sus economías, ni siéndole tampoco posible recurrir a la asistencia de carácter privado de sus allegados”.

Después la seguridad social extendió su cobertura a los parientes cercanos (beneficiarios) de los asegurados, amplió la llamada “canasta” de beneficios y sobre todo garantizó que los trabajadores jubilados recibieran pensiones de conformidad con el monto histórico de sus cotizaciones.

Con ese mismo espíritu e intención nació en Nicaragua, en 1957, el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), el cual, como lo hemos recordado en otras ocasiones, durante muchos años desempeñó sus funciones de manera apropiada a pesar de que a los gobiernos somocistas se les acusaba de que aprovechaban como “caja chica” los fondos del seguro social.

Fue con el régimen sandinista y su disparatado “Sistema Nacional Único Nacional de Salud (SNUS)”, que la seguridad social entró en una profunda crisis de la que nunca pudo ni podrá salir. Y luego el gobierno corrupto de Arnoldo Alemán terminó de arruinar el Seguro, pero al parecer nadie le pagará a los trabajadores nicaragüenses por los graves daños que le han causado la corrupción, los abusos, la negligencia y la ineficiencia gubernamental

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí