Douglas Carcache
San Diego, California. Es difícil recorrer el zoológico en un día, si el visitante quiere ver con detenimiento cada especie y aprender algo, porque son mil 800 acres de una selva simulada en las afueras de la ciudad de San Diego, en California. En verano el aire llega fresco desde el Océano Pacífico, pero el sol pesa después de las diez de la mañana y al comenzar la tarde los turistas se deciden a tomar el teleférico o los autobuses de dos pisos para ir de un extremo a otro, porque si África está al norte, Asia podría quedar en la otra orilla. El zoológico está dividido por continentes, por regiones, antes que por especies.
Son más de dos mil 500 animales de 250 especies viviendo en ambientes parecidos a su hábitat natural. Los osos panda dormitan o se asolean junto a sus cuevas, los osos polares retozan en las aguas heladas, mientras los orangutanes impasibles ven pasar a los curiosos desde los cañones rocosos.
Del zoológico de San Diego los turistas salen con la idea de volver, porque les falta aprender.