Johnny Cajina Guillén
Dos reconocidas mujeres nicaragüenses junto a otras ocho centroamericanas fueron invitadas para abordar el Barco por la Paz, un crucero que, por iniciativa de una organización no gubernamental japonesa, recorre el mundo en misiones pacifistas.
La prestigiada periodista Angela Saballos y la doctora Vilma Núñez de Escorcia, presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), recibieron ayer la invitación oficial de la organización Peace Boat para realizar un recorrido de siete días entre la ciudad colombiana de Cartagena y el guatemalteco Puerto Quetzal, para que a bordo del navío compartan sus experiencias en la construcción de la paz de sus naciones.
Dos colombianas y otras dos españolas también formarán parte de esa singular experiencia, explicó la comunicadora salvadoreña Ana Francis Góngora, voluntaria de Peace Boat, quien pretende recopilar todas las historias en un libro.
BARCO DE SIETE PISOS
Las historias serán escuchadas por más de 900 jóvenes japoneses y coreanos que viajan a bordo del Topacio, un crucero de siete pisos que cuenta con alrededor de 300 tripulantes, los cuales pagan su estadía completa en un viaje que partió el pasado 14 de julio de Japón y concluirá su viaje a mediados de octubre en New York.
Góngora explica que Peace Boat es un proyecto autosostenible de carácter no lucrativo, cuyo tema central es la paz, los derechos humanos, la protección ambiental y el desarrollo.
El Barco por la Paz, realiza anualmente tres viajes alrededor del mundo de tres meses de duración cada uno, tiempo en el que se invita a un sinnúmero de personalidades para que formen parte de la Universidad Global, un sistema de enseñanza que combina el aprendizaje teórico con la investigación de campo, pues permite a los estudiantes tener contacto directo con la realidad a través de las visitas en tierra de los diferentes puertos elegidos.
Corea del Norte, Kosovo, Cuba o Timor Oriental son algunos de los destinos elegidos por Peace Boat desde 1983, año en el que un grupo de estudiantes nipones decidieron desafiar la censura impuesta por el gobierno de su país en los libros de historia, cuando supuestamente se pretendía ocultar las agresiones japonesas a diversos países asiáticos. Góngora explicó que Nicaragua podría ser seleccionada para una visita hasta finales del 2005.