Julio César RivasBoston (EE.UU.)/EFE
Los responsables de la Convención Demócrata en Boston insisten en que la imagen de Bill Clinton no va a eclipsar a John Kerry, pero tras la exhibición del ex presidente en la jornada inaugural, el senador de Massachusetts la va a tener difícil.
Clinton apareció en el estrado del Estadio Fleet Center de Boston pasadas las 10:30 de la noche, y en menos de media hora de vibrante pero sencillo discurso devolvió a los 4,353 delegados la esperanza de que la Casa Blanca volverá a estar ocupada por un demócrata tras el 2 de noviembre.
«¿Por qué no se presenta otra vez?», preguntaba anoche despistado David Wilson, un delegado de Utah poco después de oír el discurso de Clinton.
Cuando alguien le recordó que existe una prohibición constitucional para que ningún presidente se pueda presentar a la reelección después de dos mandatos, Wilson tardó poco para encontrar una solución.
“PUES ENMENDAMOS LA CONSTITUCIÓN”.
Wilson puede estar perdido en los detalles legales pero sí ha acertado en definir el estado de ánimo de muchos delegados demócratas.
Hoy, hasta Rosario Marín, ex secretaria del Tesoro hasta el mes pasado y que ha sido enviada a Boston por el Partido Republicano para palpar en directo el ambiente de la Convención Demócrata, reconocía que Clinton tiene algo especial que conecta con el público.
CLINTON BUEN ORADOR
“No hay ninguna duda de que Clinton es un buen orador”, admitió Marín con cierto reparo a preguntas de EFE.
Para ellos, el que Clinton despierte tales pasiones entre los demócratas como para soñar con una enmienda constitucional, puede resultar positivo a la hora de poner a las claras las grandes diferencias de carácter y capacidades que existen entre los dos políticos.