- Dirige una de las empresas del Grupo Nueva, con presencia en 17 países de Latinoamérica, Con ventas anuales de 12 millones de dólares principalmente en sistemas de construcción, la empresa ha implementado lo que llama «la meta triple resultado» que consiste en combinar una gestión económica, social y ambiental, para obtener eficiencia y rentabilidad.
Mario José Moncada
En una de las paredes de su oficina exhibe un enorme póster donde le lee el lema Un compromiso con Latinoamérica y su gente, con el que el gerente general de Amanco Nicaragua, Iván Díaz, intenta demostrar la visión que tiene el Grupo Nueva, propietario de la compañía, sobre la forma de hacer negocios.
Gusta en llamar a los trabajadores como “colaboradores”, pues dice que de ellos depende en gran parte el éxito empresarial, al punto que los han comprometido con una declaración de principios empresariales.
Durante toda la entrevista no se cansó en insistir en la responsabilidad social empresarial, pero se apura a aclarar que no se debe entender como donaciones comunitarias, sino más allá: desde asegurarle al trabajador un buen salario y normas de seguridad, hasta mantener una relación ética con los proveedores y garantizarle al consumidor “productos de calidad”.
“En Nicaragua la empresa privada que instaure principios empresariales, como parte de su comportamiento, va a estarle dando un importante aporte a la sociedad, sobre todo donde existe y de todo el mundo es sabido, altos niveles de corrupción”, añade este economista de 39 años.
Tenemos entendido que Amanco Nicaragua forma parte de un grupo empresarial regional ¿cómo es esa relación?
Amanco es un grupo empresarial que pertenece al Grupo Nueva, que tiene presencia en 17 países de Latinoamérica. En todos, salvo en Nicaragua, existe planta productiva. Nuestros principales negocios son la comercialización de tubosistemas y construsistemas. La primera es la construcción de estructuras para fluidos principalmente para agua, y la segunda son soluciones para construcciones livianas como plycem.
¿Qué otras inversiones tiene el Grupo?
El Grupo Nueva tiene una importante inversión en bosques. Es una línea de negocios fundamental con bosques certificados de pino, ecológica y ambientalmente. Son bosques renovados y cultivados bajos técnicas de crecimiento rápido, por cada árbol cortado que alcanza la madurez, se siembran cinco. Estos negocios están en Chile y Venezuela, y desde ahí hacemos importantes importaciones de productos para la construcción. Además de Amanco, forman parte del Grupo Terranova, Ecos y Masisa.
¿Qué ha pasado con Amanco de Nicaragua desde que era a antigua Nicalit hasta ahora que el Grupo Nueva es dueña de su totalidad?
Antes que nada te menciono que Amanco como grupo de empresas tiene una importante visión de negocios, pues queremos ser reconocidos como grupo empresarial líder, no sólo porque da soluciones técnicas al negocio de tubosistemas o de construsistemas, con innovaciones y productos de calidad. Sino también reconocidos en términos sociales y ambientales, que también tienen una visión importante en la estrategia de negocios de cada una de las empresas de Amanco en Latinoamérica. Entonces, estamos hablando de una empresa que gestiona económicamente, pero también social y ambientalmente.
¿Cómo se articulan estos tres elementos a la hora de hacer negocios, porque al final una empresa lo que busca es ser rentable?
Nosotros le llamamos en términos estratégicos la meta triple resultado. Nuestro enfoque como empresa es ser rentable económicamente, pero además ser rentable social y ambientalmente hablando. Es un enfoque que en lo personal me emociona mucho pertenecer a un grupo con esa visión de negocios, en un entorno de países latinoamericanos que requieren un compromiso de la empresa privada distinto al que se hace normalmente, que la empresa produce riqueza y empleos.
¿Pero no cree que es difícil aplicar esa visión en realidades latinoamericanas como la nuestra?
Ese rol en un entorno latinoamericano es un poco limitado. Ciertamente es un rol en un entorno difícil, en una región con tantas dificultades institucionales. Pero ahí está el esfuerzo para hacer algo distinto. Eso significa que nuestra estrategia está determinada por la responsabilidad social y empresarial.
¿Y qué tanto se manifiestan esos dos elementos en la empresa?
Nuestras plantas son amigables con el medio ambiente y eso está ratificado porque cada una de ellas ha sido certificada con Iso 14000, que es el tema ambiental, y con Iso 9000 que es el tema a la calidad. Y finalmente como la responsabilidad social no sólo atañe al medio ambiente, nuestros colaboradores se desempeñan bajo sistemas de seguridad.
¿ Y el cliente cómo se beneficia de ello?
Nuestro aporte es que vamos con productos que tienen estos componentes, productos de calidad que son una opción. Creemos que nuestro aporte, además de ser una empresa de calidad, ambiental y socialmente probadas, tenemos principios empresariales que se refieren a la ética empresarial, pues tenemos una declaración de principios empresariales propia de Amanco, con la que cada uno de los empleados, que llamamos colaboradores, las ha leído y se ha comprometido con ser fiel cumplidor de las prácticas comerciales donde prive la ética ante todo. Nuestro comportamiento ante nosotros mismos como empleados, ante el Estado que son leyes, ante los clientes, ante los proveedores, ante la comunidad, está regida por esos principios.
¿Y ese aporte ético cómo lograrlo en realidades como las nuestras, con altos niveles de corrupción?
En Nicaragua la empresa privada que instaure principios empresariales como parte de su comportamiento, va a estarle dando un importante aporte a la sociedad nicaragüense, donde existen, y de todo el mundo es sabido, altos niveles de corrupción. A la larga uno de nuestros mayores males que tenemos es la corrupción. Empresas que son transparentes y que sus negocios se hacen cumpliendo los principios éticos, son fundamentales, creo que es de los mejores aporte que la empresa privada debe darle a cada una de las sociedades donde operan, eso es fundamental particularmente en Nicaragua. Que uno de nuestros colaboradores haga una transacción que escapa a los principios empresariales, eso es grave para nosotros.
¿Pero volvamos al punto, cuál es la situación de la empresa en Nicaragua, tomando en cuenta la situación actual?
Amanco Nicaragua está compuesta por dos empresas. Tubofort, que es la empresa de tubosistemas, y Nicalit que es la empresa de construsistemas. Ambas empresas tienen la misión ante todo de ser rentables, aquí no podemos seguir hablando que podemos ser socialmente responsables, si las empresas no son rentables. Tubofort es la empresa que tiene mayor participación en Nicaragua en el negocio de los tubosistemas, porque tenemos competidores, mientras que Nicalit no tiene competencia así como definida, a no ser productos sustitutos como los bloques. Pero somos los únicos que producimos plycem, cielos rasos y techos ondulados.
¿Cómo influye la situación económica en un negocio como éste?
Tenemos la convicción que tenemos muchas oportunidades de negocios. No decimos este sector de la economía está muy mal, eso se ha dicho en repetidas veces, sino que decimos nosotros como empresa privada tenemos oportunidades de mejorar este país, y francamente Nicaragua está mejorando sus condiciones.
Pero no podemos olvidar los problemas de pobreza que existen, lo que influye en el poder de consumo…?
Ciertamente persisten temas económicos, sociales e institucionales que hoy pueden ser negativos, pero van a ir desapareciendo, hay que tener confianza y beligerancia para ir cambiando las cosas.
DE PRODUCTORES A IMPORTADORES
Amanco Nicaragua representa ahora lo que en un tiempo fue Nicalit, empresa fabricante de techos. Actualmente se ha convertido en una importadora de materiales, que mantienen la demanda en el mercado nacional.
Las importaciones las calculan en 12 millones de dólares por año.
¿Por qué cerraron la planta productora en Nicaragua?
En 1996 cerramos operaciones en Nicalit y en 2002 en tubosistemas.
¿Cuáles fueron los motivos?
Fundamentalmente responde a dos temas: uno de rentabilidad, porque mantener operaciones productivas en Nicaragua no necesariamente son rentables, por razones que escapan a la empresa privada como el costo de la energía y los impuestos, y la necesidad de invertir tecnológicamente en plantas implica una enorme inversión que, a la larga, no se podrían conseguir en mercados pequeños como éstos.
Pero además, dejamos de convertirnos en mercados locales para ser regionales, es decir, se tomó la decisión de combinar esa rentabilidad y el mercado regional para importar nuestros productos desde nuestras plantas en Costa Rica, El Salvador y Honduras.
¿Qué tanto importamos?
Somos una empresa con ventas anuales de 12 millones de dólares. Tenemos 65 colaboradores directos, y creemos que 40 personas más están ligadas indirectamente.
¿Cuántas son las empresas socialmente responsables en Nicaragua, bajo el concepto amplio del que usted ha hablado?
Las empresas en Nicaragua, tantos nacionales como multinacionales, tienen un componente de responsabilidad social empresarial. Pero la empresa local debe desarrollar aún más este tema, estamos en pañales, pero hay que aclarar que no se trata sólo de donaciones, de asistencialismo, sino una responsabilidad con los principios éticos que ofrezcan productos ambientales y de calidad, tener colaboradores en empresas seguras en términos de prácticas laborales, y por supuesto cumplir fielmente con el pago de los impuestos.
Dirige una de las empresas del Grupo Nueva, con presencia en 17 países de Latinoamérica, con ventas anuales de 12 millones de dólares principalmente en sistemas de construcción, la empresa ha implementado lo que llama “la meta triple resultado” que consiste en combinar una gestión económica, social y ambiental, para obtener eficiencia y rentabilidad.
ESCALANDO PUESTOS
Iván Díaz, gerente general de Amanco Nicaragua, cumplirá en agosto próximo un año al frente de una de las empresas del Grupo Nueva, con presencia en 17 países de Latinoamérica: en los cinco de Centroamérica, así como en Brasil y Argentina, entre otros.
Este nicaragüense, casado, de 39 años, y padre de tres hijos, ingresó a la empresa como gerente financiero en el 2000, y según sus palabras, a juzgar por los resultados en estos últimos cuatro años “me ha ido muy bien”.
“Toda mi vida he estudiado aquí, en Nicaragua”, señala, como para demostrar que los nicaragüenses pueden adquirir los conocimientos necesarios en su propio país, para poder dirigir con buen suceso una empresa.
Cuenta que en 1993 alcanzó la licenciatura en Economía, en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), y luego en 1995 se dispuso a cursar un postgrado en Administración de Empresas en el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae).
“Soy de la generación de los años 80”, dice en términos claros Iván Díaz, para quien esa década desembocó en resultados negativos en términos económicos y sociales.
“Fue una época difícil para el país. Primero en términos sociales por una guerra de carácter nacional que tuvo resultados nefastos y sangrientos; y en términos económicos por el esquema que fue adverso al desarrollo del país, retrocedimos años, dicen que hasta 50”, valora.