Elmer Ramírez
El Teletón es un esfuerzo extraordinario que busca cómo resolver parte de la problemática de la niñez, como es el caso de una serie de trastornos lesivos e irreversibles. Y la manera en la que podemos participar en este hermoso ejemplo de solidaridad es dando nuestros óbolos en la medida de las posibilidades de cada uno.
Quienes se destacan en este proyecto de toda la vida son los papás de los niños y un buen número de empresarios privados, que merecen el aplauso de pie de toda la sociedad.
El próximo 30 de julio se espera que el aporte sea predominante en la participación de niños, ancianos, jóvenes, adultos y abuelos. No importa lo que se contribuya, pues la grandeza es participar. La alegría más grande son nuestros hijos y qué mejor oportunidad para practicar la sencillez y la humildad entre quienes también son nuestros niños mimados conocidos cariñosamente como los Pipitos.
La empresa privada es vital y a ellos el pueblo le pide que participen de manera contundente, lo mismo que el Poder Ejecutivo. Los patrocinadores deben tener fe en que Dios dará la respuesta esperada ¡Esforcémonos!