- Se enfrentan a arduas tareas con salarios de 900 córdobas al mes
Sergio León C./Corresponsal
BLUEFIELDS.- En el primer semestre de este año, la Fuerza Naval de Nicaragua, acantonada en la Costa Caribe, ha golpeado duramente al narcotráfico internacional, a tal punto que en lo que va del año, les han recuperado más de tres mil kilos de drogas, sumados a 47 embarcaciones rápidas dedicadas al trasiego de cocaína.
La acción naval ha conllevado también a la detención de 66 ciudadanos quienes se dedican al trasiego de estupefacientes así como a la delincuencia común en comunidades de ambas regiones autónomas de la Costa Caribe de Nicaragua.
“Hemos detenido a 375 emigrantes ilegales. Hemos recuperado 105 armas de fuego, y decomisado 42,805 pies de madera preciosa. También recuperamos 425 tucas de madera. En el período de veda de langostas logramos arrebatarle a pescadores unas 6,498 langostas fuera de talla, y las regresamos al mar. Destruimos 97.793 nasas (trampas de langostas)”, dijo el capitán de corveta, Ángel Fonseca, a LA PRENSA.
CON BAJÍSIMOS SALARIOS
A pesar del esfuerzo de los marinos del Ejercito de Nicaragua, acantonados en el Caribe, el presupuesto con que ellos funcionan para el combate contra el narcotráfico nacional e internacional, el terrorismo, el tráfico ilegal de armas, la pesca ilegal, la depredación de los recursos naturales, la violación de la frontera marítima y la piratería, es muy limitado, a tal punto que el salario mensual de un soldado marinero, es de apenas 900 córdobas, en unos casos y en otros un mil 50.
Sin embargo, estos salarios mínimos no son problemas para los marineros navales al momento de resguardar y combatir los ilícitos que se cometen con mucha frecuencia en las zonas costeras del Atlántico, como también en puntos estratégicos en el Mar Caribe.
TRABAJAN POR AMOR
Luis Clemente Martínez, es un soldado de la batería anti aérea de la compañía de artillería mecanizada del Ejercito de Nicaragua, acantonado en la RAAS, no obstante, desde el 4 de mayo pasado fecha en que sicarios desconocidos asesinaran a cuatro policías de Bluefields, asume la nueva función junto al resto de sus compañeros, como miembro de una compañía denominada compañía de artillería marina de la Fuerza Naval.
“Yo tengo dos meses y medio de estar aquí con la Fuerza Naval. En esta nueva tarea yo me siento diferente porque nosotros somos terrestres. Aquí me tengo que estar metiendo en el agua (operaciones marinas). El terrestre sólo anda caminando, no andar montado en una lancha. Este cambio se siente diferente. Para nosotros los del Ejército (terrestres) esto es anormal, pero aquí tenemos que hacer las cosas que nos mandan. Esta es una nueva experiencia”, expresó Martínez.
A pesar del bajo salario que tienen estos (miembros de la naval y del ejército) vigilantes del mar, Clemente Martínez, asegura no importarle la remuneración económica obtenida a cambio de sus esfuerzos por ayudar a combatir el narcotráfico internacional.
NO LE INTERESA EL DINERO
“Yo no estoy interesado en el dinero. Estoy interesado más en mi patria y a servirle a mi país”, dijo Martínez a LA PRENSA cuando se le consultó sobre su labor en los diferentes puestos de vigilancia del Atlántico Sur.
Con todo y el bajo presupuesto que pregonan los jefes militares de la Fuerza Naval de Nicaragua, acantonados en el Caribe, ellos tienen presencia de control de capitanías de embarcaciones en comunidades como; San Juan de Nicaragua, Corn Island, Bluefields, El Bluff, El Rama, Puerto Cabezas, Cayos Miskitos, Tasba Paunie, La Barra del Río Grande, Río Maíz, Punta Gorda, La Cangrejera, Monkey Point, Kukra Hill, Laguna de Perlas, El Tortuguero y La Cruz de Río Grande, estos últimos dos municipios coordinados con la cuarta comandancia del Ejército de Nicaragua.