Lincoln Escobar Reyes*
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Daniel Ortega miente o el sistema era pésimo
Lincoln Escobar Reyes*
La millonaria deuda de Nicaragua, tanto externa como interna, es y ha sido un gravísimo problema que le ha arrebatado muchos recursos al pueblo pobre nicaragüense.
La gigantesca deuda externa fue una herencia del gobierno sandinista, esto es un hecho indiscutible y reconocido públicamente por el propio Daniel Ortega en su discurso del pasado 19 de julio. En cuanto a la deuda interna (más de $1,500 millones), la mayor parte de ésta proviene de la piñata sandinista y de las quiebras fraudulentas de bancos, de las que muchos aseguran hay miembros de la dirigencia del FSLN que estuvieron involucrados en algunos de ellos. Todos los nicaragüenses, hasta el más humilde, estamos pagando esta deuda a través de impuestos.
Entre más esfuerzo hago por comprender las justificaciones que los dirigentes sandinistas hacen sobre estas multimillonarias deudas, cada vez me confundo más. Por ejemplo, Daniel Ortega dijo en su discurso: “aquellos que nos preguntan qué hicimos con el financiamiento externo, y le podemos decir; ustedes se beneficiaron del financiamiento externo porque año con año recibían implementos agrícolas regalados y recibían tractores y recibían urea, abono, tecnología…”; y continúa, “…y (cuando) nos decían, nos fue mal en la cosecha, no vamos a poder pagar la deuda que tenemos con el banco… y nosotros dijimos: los bancos no les van a quitar la propiedad por deuda a los productores”.
Entonces me pregunto ¿cómo es ese enredo que dice que la deuda del Gobierno se debe a que regalaban todo a los productores y que luego le perdonaban las deudas con los bancos? Si les regalaban todo, entonces los productores no tenían porqué tener deudas con los bancos. Pero aún cuando, con todo y lo regalado, se justificaran algunas deudas, significa que el Gobierno sandinista también se daba el lujo de “regalar” el dinero de los ciudadanos que depositaban en los bancos, para distribuir la deuda entre todos los nicaragüenses.
Y cuando Ortega dice que los países del bloque socialista (cito): “nos pagaban el doble o tres veces su valor a los productos que nosotros sacábamos de Nicaragua”, más me confundo. ¿Cómo se explica que productores a quienes les regalaban todo, les perdonaban todas las deudas y recibían un precio de sus productos tres veces más alto que el del mercado internacional, y aún así las exportaciones se redujeron tres veces? ¡O Daniel miente o los productores eran ineptos!
Y continúa la justificación: “fue dinero bien administrado, un dinero que centavo a centavo fue entregado a todo el pueblo, ¿de dónde salían los medicamentos? ¿de dónde salían los exámenes para las operaciones? ¿de dónde salía esa atención médica gratuita y digna que recibían todos los nicaragüenses con el gobierno sandinista? Salían de los recursos internos y también de los recursos externos”. Lo extraño es que en zonas populares, en pleno gobierno sandinista, operaban muchas farmacias, clínicas y laboratorios privados. Por ejemplo, sólo en el mercado Iván Montenegro funcionaban 3 farmacias, 3 clínicas médicas y 2 laboratorios, privados todos (y tengo los nombres), es decir, la gente pobre que allí frecuentaba en lugar de aprovechar a recibir todo gratis del Estado prefería pagarlo. ¡O Daniel miente o el sistema era pésimo!
Para colmo de los males, ahora que afortunadamente la deuda externa es casi cosa del pasado, porque la comunidad internacional decidió condonar el 87 por ciento gracias al saneamiento fiscal de la economía y a la credibilidad en la honestidad del Gobierno del presidente Bolaños, y que se ha logrado un refinanciamiento de la deuda interna con los bancos a intereses más bajos, surge bajo la silueta sandinista un intento malévolo para que todos los ciudadanos nicaragüenses le paguemos dinero a ex dueños de bancos que quebraron por el mal manejo que hicieron de nuestros depósitos. Y Ortega insiste en que sólo buenas cosas ha hecho por Nicaragua. ¡O Daniel miente o yo no entiendo nada!
* El autor es diplomático.