- el caso de jerome young demuestra que SE sigue perdiendo la BATALLA EN la lucha contra los estimulantes
Algo no está funcionando bien con los controles antidoping. Es evidente que la diferencia de criterios entre países y federaciones permite que muchos atletas encuentren artilugios legales para seguir adelante y eludir las sanciones que les corresponden. Esta semana, en Roma, la dirigencia de la IAAF, obedeciendo la decisión del Tribunal de Arbitraje Deportivo, ordenó anular todos los resultados obtenidos entre el 26 de junio de 1999 y el 25 de junio de 2001 por el estadounidense Jerome Young, quien dio positivo por consumo de nadrolona durante 1999, en Sacramento, California.
Si bien parece absurdo teniendo en cuenta el tiempo que demandó el caso, la resolución es clave ya que, entre las pruebas que corrió Young, durante este período en el que debió haber estado suspendido se encuentra la carrera de relevos 4×400 de los Juegos Olímpicos de Sydney, de modo tal que esto significaría la quita de una medalla de oro para Estados Unidos. En aquella oportunidad, Young integró el equipo de su país en las dos series eliminatorias, pero no lo hizo en la final, en la que corrieron Michael Johnson, Alvin Harrison, Antonio Pettigrew y Calvin Harrison. En aquel momento, Young se amparó en una contraorden de la federación estadounidense de atletismo (USATF) que le permitió seguir compitiendo a la espera de una decisión definitiva. Incluso, ahora nuevamente la USATF rechaza la determinación del Tribunal y asegura que seguirá apelando. Michael Johnson aseguró que considera injusto que se les quite la medalla: “No se puede volver atrás con algunas cosas. Jerome había sido autorizado a correr y no es su culpa si ahora cambian de rumbo”.
¿Es justo que les quiten la medalla? Y a la vez, ¿es justo que Estados Unidos desconozca las reglamentaciones? ¿Por qué los directivos norteamericanos se permiten semejante desplante a las autoridades internacionales? Justamente, desde hace varios años, el Comité Olímpico Internacional lucha para que el deporte profesional norteamericano incorpore las reglas que rigen en el resto del mundo. Incluso, hace pocos días, el presidente de la Federación Noruega de Atletismo, Svein Arne Hensen, estalló y se pronunció por la exclusión de EE.UU. de los Juegos Olímpicos de Atenas en función de los numerosos casos de doping de atletas de este país, aparecidos en las últimas semanas: «Deben considerar que esto es completamente escandaloso. ¿Qué se puede hacer? Excluir a todos los deportistas de Estados Unidos. Es drástico, pero creo que es lo que hay que hacer. Si Estados Unidos participa en los Juegos, la gente estará sentada viendo la televisión intentando averiguar cuántos de sus deportistas están dopados».
SANCIONES PARA TODOS
El caso de Jerome Young (y el consiguiente debate sobre si se les debe quitar la medalla a sus compañeros del relevo 4×400) renueva una vieja discusión sobre las normas que rigen las sanciones por doping en deportes colectivos. ¿Corresponde sancionar a todo un equipo por culpa de uno de sus integrantes? Es ciertamente difícil encontrar una respuesta definitiva a esta pregunta. En el fútbol, por ejemplo, ocurre lo contrario. En los últimos días, se conoció que el colombiano Jorge Agudelo (foto), atacante del Once Caldas y autor del último penalti que definió la Copa Libertadores de América, había resultado positivo (metabolitos de cocaína) en un choque ante el Santos de Brasil por los cuartos de final. Agudelo fue suspendido por seis meses, pero su equipo no recibió sanciones, a pesar de que el jugador fue clave en la obtención del título. Y la pregunta también se impone: ¿Si se sortean sólo dos jugadores por equipo y uno resulta positivo, no debería significar una sanción para todo el conjunto?