Celebración

Roberto Carlos Guillén Hernández La celebración del 19 de julio significó para algunos la conmemoración de una victoria de la libertad y para otros el inicio de “la noche oscura”. Y la verdad, es que la revolución de 1979 fue el final de una dictadura de más de 40 años, pero también fue el comienzo […]

Roberto Carlos Guillén Hernández

La celebración del 19 de julio significó para algunos la conmemoración de una victoria de la libertad y para otros el inicio de “la noche oscura”. Y la verdad, es que la revolución de 1979 fue el final de una dictadura de más de 40 años, pero también fue el comienzo de un régimen de extrema izquierda que destruyó la clase media obligando a toda la sociedad a ser pobres —excepto la nomenclatura revolucionaria— y que llevó al país a una guerra entre hermanos. Celebrar un hecho que importó el odio, que mermó la libre expresión y la oportunidad del individuo a emprender su pequeño negocio, no me parece sea la libertad de que hablan.

El perdón de la santa Iglesia Católica a la cúpula sandinista es una demostración más de la labor de amor que intenta enseñar a las personas de buena voluntad Su Eminencia, el cardenal Obando. Quien demostró una vil intención al manipular el perdón en un año electoral fue Ortega, ratificando que sigue siendo el mismo. Además esa intención es manifiesta en la crítica de la aplicación de la democracia —y por ende la libre empresa— en su discurso ambiguo del 19 de julio.

Estudiante de V año del Colegio Latinoamericano

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