Johnny Cajina Guillén
Bailes, juegos y artes manuales son algunas de las actividades que más de un centenar de pacientes del Hospital Psiquiátrico Nacional realizan junto a decenas de estudiantes universitarios de sicología de España y Nicaragua, como parte de una peculiar terapia de rehabilitación que pretende reinsertarlos nuevamente en la sociedad.
La terapia que también se impartirá a centenares de reclusos del Sistema Penitenciario Nacional es parte de un programa coordinado por el organismo español Pedagogía Sin Fronteras.
Merche Ríos, una de las coordinadoras del programa, explicó que “el objetivo es favorecer la educación y la socialización tanto de los pacientes mentales como de los presidiarios, dos grupos distintos pero que enfrentan situaciones muy similares al estar privados de libertad.
La tarea de los centros penitenciarios no sólo es el de custodiar a las reos, sino también establecer programas de rehabilitación y socialización, dijo Ríos.
“Igual ocurre con los pacientes cuya afectación mental es un problema adicional que deben enfrentar sumado al distanciamiento o abandono de sus familias. A través del juego se rompen las barreras, se facilita la comunicación y el conocimiento”, agregó la especialista.
YA SE VEN LOS FRUTOS
Por su parte, Aura Regina Martínez, directora del hospital, señaló que los talleres brindados a los pacientes vienen a suplir un poco la deficiencia que tiene el centro en cuanto a la rehabilitación de los pacientes.
“A veces estamos más dedicados a la parte medicamentosa y a la atención, pero no en la rehabilitación”, explicó la funcionaria, quien a partir de ahora contará con el apoyo continuo de estudiantes voluntarios de la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades de la UNAN León.
La idea, añadió Martínez, es disminuir de 40 a 29 días el tiempo de rehabilitación de los pacientes mentales agudos.
“Eso se está logrando y ya se nota los cambios en muchos pacientes que ahora son más sociables”, aseveró.
El Hospital Psiquiátrico Nacional atiende actualmente a 188 pacientes, de los cuales un 30 por ciento son residentes crónicos con edades que oscilan entre los 40 y los 80 años.
El centro cuenta además con un personal de 265 personas entre sicólogos, trabajadores sociales y psiquiatras residentes.