Elízabeth Romero
El dueño de un taxi permaneció maniatado de pies y manos por 10 horas en el valijero de su mismo vehículo, después que fue secuestrado por dos sujetos que se hicieron pasar como pasajeros.
Daniel Antonio Espinosa Acevedo relató en el Distrito Seis de Policía, que todo empezó a eso de las 4:00 p.m. del miércoles, cuando en un predio vacío en el anexo Villa Libertad, dos supuestos pasajeros lo intimidaron con cuchillos y le ordenaron que les entregara el carro placas T-13407 que conducía. Momentos antes el taxista había abastecido de cuatro galones y medio de combustible el tanque del vehículo.
“Me dijeron que me bajara, que sólo iban a ocupar por un rato el carro, y me amarraron las manos y los pies con mecate de cabuya. Me pusieron una pañoleta en la boca y de ahí me metieron al valijero, que si hablaba o pegaba grito, que me iban a matar”, relató el perjudicado.
En ese momento empezó el recorrido por distintos puntos de la ciudad, emprendido por los ladrones con el carro robado, con el cual hasta prestaron servicio. En el trayecto, uno de los sitios que reconoció fue la Pista Suburbana y el barrio Camilo Ortega, donde supone que los hombres llegaron a una casa del sector y bajaron dos llantas que le robaron al vehículo.
Espinosa recordó que en el trayecto se dedicó a orar para que todo pasara y hasta pidió por el perdón de los que le habían robado y lo mantenían encerrado en la cajuela del automotor.
UN «ÁNGEL» VESTIDO DE POLICÍA
Hubo un momento en que el carro detuvo la marcha, fue cuando el desconocido intentó sostener relaciones sexuales con una meretriz en el interior del automotor, pero fue sorprendido por un policía.
“¡Bájense de allí, los dos!”, fue la voz de mando que escuchó Espinosa desde el interior del valijero. Pero en ese momento pensó que se trataba de algún vigilante del sector, que podría ayudarle, por lo que desde adentro empezó a gritar: “¡Auxilio! ¡Auxilio!” a la vez que golpeaba contra la carrocería para que le escucharan y, por el hueco donde va un parlante del radio pudo sacar las manos maniatadas, para que lo detectaran.
“Cuando yo pego grito, el hombre éste (el asaltante detenido), pega grito también. “¡Ay, yo no sabía! Yo sólo estaba cuidando el carro”, relató el afectado que le dijo su secuestrador al uniformado.
La Policía Nacional aseguró que investigará la información brindada por Espinoza Acevedo, sobre la posibilidad de que sus secuestradores integren una banda de delincuentes que se dedican a robar taxis para cometer con ellos otras fechorías o traslado de objetos robados o drogas.
El Instituto de Medicina Legal valoró las lesiones de la víctima, tanto físicas como psicológicas, porque, según dijo Espinoza Acevedo, en sus ocho años de trabajar como taxista, nunca antes lo habían asaltado y secuestrado. Ahora se siente temeroso, dijo.
Delincuentes secuestrarona taxista y “lo pasean” portodo Managua
Secuestrado se dedicó a orarpara salvarse de los delincuentesy hasta pidió perdón para ellos
¿BANDA DELICTIVA?
Desde el valijero donde se encontraba encerrado, Daniel Antonio Espinosa Acevedo pudo apreciar las voces de otras personas, entre ellas una mujer, quien le pidió a uno de ellos que no le pegara, porque “allí estaba todavía la mujer”. Pero desconoce a qué se referían.
Espinosa Acevedo sospecha que quienes lo secuestraron integran una banda de asaltantes o topes, quienes utilizaron su vehículo para realizar algún traslado.
Sin embargo, únicamente fue detenido Bismarck Antonio Jiménez Baltodano, pues, momentos antes, al menos otras tres personas más, entre ellos una mujer, habían descendido del carro.
LAS MARCAS DEL SECUESTRO
Daniel Antonio Espinosa Acevedo resultó con heridas leves en la espalda, producto de los vidrios quebrados de la parte trasera del automotor, que fueron destruidos por un grupo de antisociales que, al pasar en una de las calles presuntamente del barrio Camilo Ortega, les lanzaron piedras. El mecate con el que fue amarrado también dejó marcas e inflamaciones en las muñecas de sus manos y en sus pies, que llevarán más de 15 días en sanar.