Sergio Vélez Astacio
En 1990 cayó el telón sobre uno de los períodos más negros de la historia de Nicaragua, que había durado diez años: la dictadura del FSLN.
Los sandinistas hicieron ver como santos a los Somoza, por su actuación durante la década de los ochenta. ¡Qué ironía! Hablaron contra la corrupción y la muerte y ellos lo hicieron peor en los diez años de doctrina comunista.
Ellos personalizaron el engaño más cruel del que jamás tuvimos memoria los nicaragüenses, fueron los causantes de la deuda que ascendió a 11 mil 500 millones de dólares y que se convirtió en un obstáculo fundamental para el desarrollo y crecimiento sostenible de la economía y el mejoramiento de los indicadores del nivel de vida de los nicaragüenses.
No hay que permitir que se repita la historia. La paz, la democracia y la libertad que ahora gozamos los nicaragüenses se deben a la lucha tenaz de un pueblo que no se dejó ni se dejará doblegar por cantos de sirena.
Estamos en una nueva era, una etapa en la que hay que darlo todo para crear una nueva Nicaragua inspirada en la libertad, la democracia y la justicia que garantice la satisfacción de los derechos indispensables y la dignidad de los ciudadanos. La lucha no se gana sólo con las leyes o con la espada de sanciones legales, debemos sembrar de nuevo en el corazón de la gente las semillas de la virtud y la integridad, valores que tristemente se han perdido.
Especialista Tributario.