Elmer Ramírez
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Gobierno Bolaños a mitad de su período
Elmer Ramírez
El presidente de la República, ingeniero Enrique Bolaños, cumplió recientemente dos años y medio de Gobierno, treinta meses desde que asumió en enero de 2004 las riendas del Poder Ejecutivo, espacio de tiempo en el cual no ha podido establecer un trabajo unitario que rinda los frutos esperados.
Las causas de esta situación han sido varias pero una de las más importantes es que el partido con el que ganó las elecciones es ahora de oposición. Es decir, que el presidente Bolaños adolece de respaldo solidario para aprobar las leyes que su Gobierno necesita.
El Poder Legislativo, por supuesto, ha dejado muy mal parada su posición en la aprobación de las leyes que le urgen a la población, principalmente, y por ende daña aún más la imagen del Presidente, pues las estadísticas en este caso valen a la hora de recopilar el trabajo de cada quien, y el primer servidor público de la nación deja mucho que desear.
Es posible que al presidente Bolaños le haya faltado la estrategia del estadista, porque una cosa es expresar lo que se quiere y otra es la soberbia e intransigencia en la toma de las decisiones torales que hay que asumir. Y es de suponer que los asesores no han podido jugar el papel asignado.
El ingreso a la HIPC es un elemento a su favor. Sin embargo, es el pueblo el que con su capacidad de sacrificio, ha pagado paso a paso todas las imposiciones respectivas; la corrupción sólo se ha centrado en la figura del doctor Alemán, y precisamente en el mismo Gobierno hay personas con suficientes presunciones que utilizaron bienes del Estado para favorecerse personal o políticamente.
Es cierto que los poderes del Estado juegan con él. Es el momento entonces de cambiar y ajustarse a la coyuntura aplicando el mensaje sereno y sincero, evidenciando a través del diálogo las dotes del político actualizado en vías de mejorar las demandas políticas y las necesidades del pueblo.
Para los empresarios privados, estos dos años y medio de Gobierno han sido fructíferos . Todo lo que le han pedido se les ha concedido. En cambio, la población se ajusta a cada momento a las alzas de todo tipo, el salario se aleja de la canasta básica, nadie detiene los precios de los perecederos, el trabajo no aparece en oferta suficiente, los aumentos de salarios golpean la sensibilidad humana, se distancia de la iglesia, los mega salarios son la ruina moral de su Gobierno. El resto de su período todavía lo puede salvar haciendo justicia. El pueblo desposeído ya no tiene capacidad de pago; los empresarios pueden ayudarlo; debe platicar con ellos y explicarles que no sólo ellos pueden llevárselo todo.
El autor es docente horario, UNI.