Cardenal

Marlon José Navarrete Espinoza En Nicaragua tenemos la bendición de contar con un Cardenal de lujo, por su enorme calidad moral y su entrega desinteresada, generosa e incansable por alcanzar la paz y la superación del pueblo, teniendo como punto de partida y plataforma la evangelización. Su eminencia, el cardenal Obando, es fiel al evangelio […]

Marlon José Navarrete Espinoza

En Nicaragua tenemos la bendición de contar con un Cardenal de lujo, por su enorme calidad moral y su entrega desinteresada, generosa e incansable por alcanzar la paz y la superación del pueblo, teniendo como punto de partida y plataforma la evangelización.

Su eminencia, el cardenal Obando, es fiel al evangelio del Señor y por eso se ha ganado la enemistad feroz de muchos enemigos de la Iglesia y de hasta quienes se dicen católicos y critican la labor de amor y reconciliación del Cardenal, como si tuvieran la autoridad moral para hacerlo y sin comprender ni conocer la pureza de las intenciones espirituales de su trabajo como pastor de almas.

Algún día Su Eminencia nos dejará para ir al encuentro del Padre celestial y sólo entonces lo vamos a apreciar tal como se lo merece, y de seguro nos hará mucha falta su presencia histórica y la sabiduría de sus mensajes pastorales. Quizás Nicaragua ya no volverá a tener otro Cardenal en mucho tiempo, pero aunque haya otro ninguno será como él, ni significará lo que Su Eminencia Obando Bravo ha significado para las esperanzas de nuestra Patria. Aún los que hoy tanto lo atacan, critican y se burlan de él, se darán cuenta de cuánto hará falta el brillo de su luz cuando ésta se apague. El cardenal Obando es una bendición especial que Dios le dio a Nicaragua.

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