Las jóvenes han logrado desarrollar sus capacidades en los cursos técnicos de belleza, estética y cosmetología.

Educación técnica con muchos esfuerzos

Colegio técnico certifica a unos 80 jóvenes anualmente Gabriel Sánchez Campbell Usaías Artola López es un joven adolescente que en los últimos dos años aprendió ebanistería. Día a día disfruta de las cualidades y destrezas que este nuevo oficio le enseña a diario, pero por el momento quiere seguir perfeccionando sus habilidades para poner su […]

  • Colegio técnico certifica a unos 80 jóvenes anualmente

Gabriel Sánchez Campbell

Usaías Artola López es un joven adolescente que en los últimos dos años aprendió ebanistería. Día a día disfruta de las cualidades y destrezas que este nuevo oficio le enseña a diario, pero por el momento quiere seguir perfeccionando sus habilidades para poner su propia fábrica de muebles finos en un futuro no muy lejano.

Este pequeño de 17 años, es uno de los cien jóvenes de escasos recursos que gracias a la educación obtenida en el Instituto Técnico Especializado Juan Pablo II se está aprendiendo a ganar a vida.

Con tan sólo tres años de estar brindando capacitación técnica en el área industrial y de servicios, este instituto surge como una alternativa de capacitación en esta área de la educación para los jóvenes de muy escasos recursos.

Según monseñor Silvio Fonseca, quien actualmente es el encargado del centro educativo ubicado en el Linda Vista Sur en Managua, cuando decidieron formar la institución, fue gracias al aporte filantrópico de los fundadores que iniciaron a hacer las organizaciones necesarias para que gente de escasos recursos pudiesen tener una educación especializada y de calidad, sin que les cueste mucho.

“La mayoría de nuestros estudiantes, yo diría que un 95 por ciento está becado, porque son gente que tiene deseos de superarse y no puede costearse la educación”, comenta.

Pero ese deseo y el proceso de selección que utilizan para decidir cuál aspirante entra o no al instituto, es lo que les ha hecho ofrecer habilitaciones técnicas en las áreas de belleza, costura, metalurgia, alta cocina, electrónica, electricidad y carpintería.

Actualmente están afiliados al Instituto Nacional Tecnológico (Inatec), quien le facilita fondos para la educación de los estudiantes que durante todo un año aprenden diferentes modalidades. Además del Inatec, el Instituto Técnico Especializado Juan Pablo II se mantiene gracias al aporte de la empresa privada y al de los alumnos que colaboran durante todo el año.

“Pero nosotros deseáramos crecer cada vez más. Vamos poco a poco, porque no tenemos los fondos suficientes para cubrir la demanda que hay, pero creemos que somos una alternativa para muchos jóvenes que quieren salir adelante”, expresó Fonseca.

De momento los alumnos que entran a recibir las capacitaciones, después de tener horas teóricas y prácticas para desarrollar sus habilidades aprendidas, de acuerdo a su calidad y comportamiento son insertados en diferentes empresas locales que necesitan de sus conocimientos.

Según monseñor Silvio Fonseca, dentro de las empresas que más demandan a los egresados que tienen son compañías como Unión Fenosa, Construcciones Blandino y Mueblería Burgos.

Esto porque una vez que salen, los jóvenes estudiantes están certificados por el Instituto, para que desarrollen sus habilidades técnicas. Y a ellos en estas empresas se les da seguimiento para ver cuál es el desempeño que tienen y hasta el momento los resultados han sido satisfactorios.

Por eso para el próximo año están apuntando construir un internado para que estudiantes de otros departamentos del país puedan educarse y tener una mejor vida, lejos de las vagancias y las drogas.

REQUISITOS

Para entrar a estudiar al Instituto Técnico Especializado Juan Pablo II, es necesario ser una persona de escasos recursos económicos, pero con grandes deseos de superarse en la vida.

Los aspirantes tienen que presentarse a las instalaciones del lugar, que está en Linda Vista Sur, en donde llenan una solicitud mientras está abierto el período de convocatoria para estudiar. Después de eso se le cita para una entrevista en donde se le preguntan las razones por las cuales quiere estudiar en ese lugar.

Luego se seleccionan a las personas que quedarán y son los mismos estudiantes los que indican cuánto dinero es lo que pueden aportar para cubrir su educación. Mensualmente un estudiante tiene un costo de educación en ese centro que ronda los 100 dólares, monto del cual muchos pagan menos del 10 por ciento.

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