En los días previos a la derrota electoral que sufrió el sandinismo en febrero de 1990, un grupo de jóvenes hace malabares en uno de los emblemáticos símbolos de la Juventud Sandinista: la pirámide humana, cuya intención era ondear en la cúspide los símbolos revolucionarios, algo que aún sigue caracterizando los actos sandinistas.

El sacrificio traicionado de la juventud

“¡Sin una juventud dispuesta al sacrificio, no hay revolución!”, era la consigna que promovía la organización juvenil del sandinismo: la Juventud Sandinista 19 de Julio (JS19J). Sus ex dirigentes se convirtieron algunos en banqueros y empresarios, casi todos profesionales con títulos académicos de alto nivel, suerte que no tuvieron las bases que actuaban por convicción […]

  • “¡Sin una juventud dispuesta al sacrificio, no hay revolución!”, era la consigna que promovía la organización juvenil del sandinismo: la Juventud Sandinista 19 de Julio (JS19J). Sus ex dirigentes se convirtieron algunos en banqueros y empresarios, casi todos profesionales con títulos
    académicos de alto nivel, suerte que no tuvieron las bases que actuaban por convicción al proyecto revolucionario. Ahora estos ex dirigentes en su mayoría critican el rumbo que tomó la revolución sandinista y sus jerarquía

Gustavo Ortega Campos

“Constructores del futuro, herederos de la paz, caminantes del futuro que Carlos nos enseñó, manos unidas al pueblo, con las del trabajador…”, así empezaba la canción que identificaba a la organización juvenil del Frente Sandinista: la Juventud Sandinista 19 de Julio (JS19J). Ahora los dirigentes de ese movimiento, que llegó a agrupar a más de 30 mil jóvenes, están separados de las estructuras partidarias, todos siguen considerándose sandinistas, pero todos son críticos de la dirigencia del partido que los representó por muchos años.

Muchos de esos miles de jóvenes sandinistas ahora son profesionales de varias carreras, empresarios, funcionarios de gobierno, banqueros, dueños de medios de comunicación, algunos están en la política todavía, otros están en el exterior, pero los une el eslabón de la entrega al proyecto en el que creían.

Son de la generación que inició con The Comodores, The Jackson Five y fueron después fanáticos de Dona Summer, Abba y hasta de Michael Jackson, al final fueron más felices escuchando a Víctor Jara, Los Guaraguau, Silvio Rodríguez, Pancasán, Luis Enrique y Carlos Mejía, a Norma Elena, el Grupo Pueblo… y toda la vasta lista de intérpretes de la música que aún les pone la piel “de gallina”.

Dejaron de ser líderes, ya no aparecen en primeras planas de los diarios, no levantan sus puños con las cuerdas vocales tensas durante sus eufóricos discursos, cosas que ahora ven en retrospectiva y las recuerdan como una parte importante de sus vidas, aunque ahora portan canas, libras de más y son padres y madres a la espera de ser abuelos.

Algunos no respondieron a las solicitudes de LA PRENSA para este reportaje, “ahora son altos tiliches en los bancos y salir a luz pública los puede perjudicar”, dijo uno de sus ex compañeros de lucha. Y es así, pues un trío de mujeres, ex dirigentes JS, ocupa altos cargos en el BDF, Bancentro y Banco Uno. Otro, un varón, hace lo mismo en el Banpro.

“Pero aún así siguen siendo nuestros hermanos, nos comunicamos y nos queremos siempre”, dijo otro de sus colegas.

FRUSTRADOS

Casi todos ahora están nostálgicos por la revolución sin “piñata” (repartición de bienes hecha por la dirigencia sandinista tras la pérdida del poder en 1990) y por esa razón no tiene vínculos con la actual dirigencia.

“Creo que actualmente el Frente Sandinista está actuando como un partido político clásico, tal vez no es el momento ni me toca a mí tratar de hacer todo un balance alrededor de eso, pero definitivamente en sus diferentes planteamientos, desde mi punto de vista, no recoge la plataforma que pueda hacer que los sectores de la sociedad hagan una propuesta de transformación”, asegura María Ivette Fonseca, fundadora de la JS.

“La revolución tenía forma de militancia política pero no era eso… por eso la derrota electoral de 1990 significa la debacle que significó para muchos que no han podido todavía levantar cabeza porque invertiste muchísimos años de tu vida, los mejores, y de repente se desbarató…”, comenta Josefina Vigil, también dirigente de la época e hija del Ministro de Vivienda de la época.

La JS tenía una estructura que iniciaba con el Consejo Nacional dirigido por el Coordinador Nacional, luego las directrices bajaban a través de los consejos regionales, zonales, de centro (de estudios), hasta llegar a las Asambleas de Base. Todo era regido por una máxima instancia de decisión llamada Asamblea Nacional que se reunía cada dos años en promedio.

Durante la revolución, los coordinadores nacionales en orden cronológico fueron Fanor Herrera (1980), Carlos Carrión (1981-1984), Pedro Hurtado (1985-1989), Ajax Delgado (1989-1990) y Henry Petrie (1990-1991)

“La revolución es lo mejor que le ha sucedido al pueblo de Nicaragua y eso que soy crítico y disiento de muchas de las acciones del Frente Sandinista”, asegura Pedro Hurtado, ahora Coordinador de Proyecto en el organismo Save the Children Noruega.

Donald Méndez, uno de los “cancilleres” de las JS, pues se encargó de las relaciones internacionales, se suma a las discrepancias.

“No estaba yo dispuesto a seguir invirtiendo mi vida en un proyecto que ya no merecía respeto”. Es ahí cuando se separa, pero mantiene su carnet de militante pues considera que no fue un regalo de nadie, “fueron años de lealtad y cariño a un movimiento que quería cambiar Nicaragua… nunca nadie me lo pidió, sigo siendo sandinista de corazón”.

Álvaro Porta Balladares, un renombrado funcionario de este Gobierno, se encargó de dirigir el Centro de Capacitación de la Juventud en los años ochentas, hoy en día piensa que los jóvenes se comprometieron a un proyecto pero al final los dirigentes no correspondieron a este sacrificio, “trabajar 10 años ganando 20 dólares es algo que hay que reconocerlo y tiene mucho mérito”.

Resiente la “piñata” pero considera que “lo importante es ver adelante y ser propositivos, rescatar las cosas buenas y adecuarlas al momento actual”.

EL POTENCIAL

La mayoría de máximos dirigentes inició sus experiencias en la lucha de derrocamiento de somocismo, tras el triunfo de la revolución se integraron a la primera tarea masiva asignada a los jóvenes: la Cruzada Nacional de Alfabetización (CNA) en 1980, luego vendrían las milicias populares, los batallones de reserva, las brigadas de producción y el Servicio Militar Obligatorio.

“Creo que nosotros, la generación de jóvenes de los ochenta que estábamos con la revolución, fuimos una generación con poder… nos sentíamos dueños del mundo, logramos encauzar nuestro espíritu juvenil hacia cosas constructivas”, asegura Josefina Vijil.

Criterio que comparte Silvia Sarria, dirigente de la Brigada 50 Aniversario, formada en 1984 por dos mil jóvenes a quienes le correspondió impartir clases en las zonas de guerra, luego de haberse capacitado en Cuba.

Para ella en aquella época ser dirigente “se miraba como una cosa fascinante, yo personalmente lo veo así, tenía que ver con las características del movimiento, yo nunca he visto a un grupo de jóvenes tan dedicado en el esfuerzo de trabajo”.

Carlos Carrión, conocido como “Capeto”, ahora empresario de la construcción, recuerda con emoción de esa época “la disposición, la capacidad de entrega, hacer las cosas más extraordinarias que nos pidieran hacer, la autenticidad, la transparencia, la entrega sin intereses mezquinos, se vivía con intensidad el discurso revolucionario”.

Para Carrión fue una de las épocas más extraordinarias de su vida pues sintió el voluntariado, el espíritu, la conciencia revolucionaria y la disposición.

Sin embargo ahora, disiente del partido, “no me veo en un Frente Sandinista o en un Partido Liberal, que para los efectos son la misma cosa, donde cualquiera que disiente es expulsado… trato de buscar contribuir con organismos privados, todavía tengo un vacío en mi vida”.

“Capeto” es hermano menor del entonces comandante de la Revolución, Luis Carrión, uno de los nueve miembros de la Dirección Nacional del FSLN de aquella época.

LAS ETAPAS

Durante la época de poder de la JS, pasaron varias etapas: su constitución (1979-1980), la de auge (1980-1983), de movilización a la defensa (1984-1988), de arco iris (1988-1990) y la búsqueda (posterior a la pérdida electoral del sandinismo)

A Ajax Delgado, homónimo de un personaje sandinista asesinado en la refriega antisomocista, le tocó dirigir la etapa del arco iris. De todos los entrevistados es el único que aún se considera miembro del FSLN.

Dice ahora que se encargó de “tropicalizar” a la JS, pero eso le valió su expulsión, algo que recuerda con molestia pero que para él es historia pasada, por eso estuvo seis años retirado del partido.

Es la etapa de masificación cultural y deportiva, “esa etapa la llamamos la etapa del arco iris y es donde nos revelamos, tomamos una serie de decisiones, protestamos en función de los intereses de los jóvenes, no teníamos que pedirle permiso a nadie”.

Eliminaron los eslogan y logotipos, nació una nueva campaña de imagen y ahí quedó atrás el eslogan “Estudio, Defensa, Producción” por “Conéctate al futuro”, y el color rojinegro fue sustituido por colores fosforescentes.

A Delgado lo sustituye, primero interinamente por decisión de Daniel Ortega, Henry Petrie, después fue ratificado en la Asamblea Nacional de la JS.

Petrie ahora es escritor, el único que se dedicó a recopilar documentos y escribir sobre la historia de la organización juvenil. Hoy en día está separado por completo del Frente Sandinista, pues Ortega lo expulsó tras el escándalo que provocó la denuncia hecha por su hijastra, Zoilamerica Narváez, sobre supuestos abusos sexuales.

Petrie dice que no se siente nostálgico de nada, “a mí no me da nostalgia la revolución, si hablamos del plano científico los procesos se dan y marcan un tiempo y como todo proceso dirigido por humanos tendrá sus errores… la revolución fue eso, yo soy frío con ese análisis”.

Todos estos ex dirigentes están metidos de lleno a celebrar, el próximo año, el 25 aniversario de la Cruzada Nacional de Alfabetización, experiencia que a todos por igual los marcó, pero que a la fecha parece ser que las discrepancias políticas los llevaran a celebrarlo por separado.

“POR ESOS MUERTOS…”

Uno de los recuerdos recurrentes en todos los ex dirigentes de la organización juvenil sandinista es la memoria de los compañeros caídos. Nombres como Alfonso Baca “Baquita” y Marlon Zelaya, siguen siendo parte constante en sus memorias.

Durante la década de los ochenta, la muerte de los jóvenes fue un dolor recurrente en el país, primero en los batallones de reserva y luego en el Servicio Militar Obligatorio. Cuando eso sucedía los jóvenes sandinistas se comprometían ante la memoria de los caídos con una consigna de la época: “¡Por esos muertos, nuestros muertos, juramos defender la victoria!”

VER TAMBIÉN:

El “padre” de la Juventud Sandinista

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