Douglas Carcache
CALIFORNIA.- Los especialistas ya no hablan sólo de mano de obra, sino que de “mente de obra”, para indicar lo que deberá ser el futuro de América Latina, una región que está perdiendo competencia frente a China que, además de ofrecer mano de obra más barata, ya invierte más en educación.
Las empresas maquiladoras de Tijuana, en la zona norte de México, junto a la frontera con Estados Unidos, están emigrando hacia China porque allá los salarios de los obreros son más reducidos que los de México y Centroamérica, que de hecho son bajos frente a las necesidades de subsistencia de estos asalariados.
Sin embargo, la opción para Latinoamérica ya no es bajar más el precio de su mano de obra para seguir confeccionando ropas o zapatos, sino aumentar esa “mente de obra”, para que los productos que mande a los países ricos lleven etiquetas que digan, por ejemplo, “diseñado en Nicaragua”, en vez de “hecho en Nicaragua”.
Hay una gran diferencia entre armar un producto, es decir ensamblar o maquilar, y diseñar un producto, porque en este caso hay un aporte más valioso del país que es el conocimiento, la inteligencia, el factor que da más valor a las mercancías que hoy circulan en el mundo.
Ahora la inteligencia se impone sobre la materia y el bienestar de un país depende tanto del capital como de la innovación tecnológica, porque ésta determina la productividad, comentaron algunos científicos que se reunieron la semana pasada en la Universidad de California en San Diego (UCSD), para discutir las opciones tecnológicas y económicas de América Latina, por invitación del Instituto de las Américas.
A ellos les preocupa lo que sucede en Asia, porque les permite ver el estancamiento de América Latina. El rector de la Universidad Autónoma de México (UNAM), Juan Ramón de la Fuente, señaló, por ejemplo, que China tiene hoy 15 millones de estudiantes en la universidad, mientras Latinoamérica sólo tiene 12 millones. El problema es que hace diez años era lo contrario, había más latinoamericanos que chinos en las universidades.
Mientras tanto, el idioma chino ya se ubicó como la segunda lengua en Internet, después del inglés, y el español está quedando en cuarto lugar.
Aunque buena parte del empleo en China depende de maquiladoras que pagan salarios más bajos que en Centroamérica y México, es evidente que otras economías asiáticas, que comenzaron así, han ido pasando de la mano de obra a la mente de obra.
“El poder adquisitivo de un obrero de Singapur ya es 30 veces mayor que el de un obrero latinoamericano”, dijo De la Fuente.
¿Cómo puede Nicaragua saltar hacia una economía más mental que manual? Con más educación, sin duda; básica, técnica y superior; repatriando cerebros que se han ido o se han educado afuera; y eligiendo en el Gobierno a estadistas en vez de políticos, para que hagan planes considerando lo que pasará dentro de diez años o más.