Isidro Romeo Zapata Zelaya
Mucha atención se le ha dado al congreso de la diáspora nicaragüense, y es muy bueno. Tengo 16 años de vivir fuera de Nicaragua y con mucho orgullo digo que soy nacionalista. Salí de mi país porque el hambre sobrepasa el orgullo.
En los comentarios sobre la diáspora se habla de que los gobiernos se olvidan de los que vivimos en el extranjero. Pero no sólo el Gobierno desaprovecha los recursos que se pueden obtener de nosotros, también nuestras familias.
Algunos se llenan la boca defendiendo a los inmigrantes nicaragüenses que son maltratados en el extranjero. Pero quiero recordarles que fuimos y seguimos siendo más maltratados en nuestro propio país. Como inmigrante que soy agradezco vivir en tierras ajenas. Es cierto que he sufrido malos tratos, pero, ¿acaso tendría una vida más digna si regresara a ser contribuyente para pagar los altos salarios que devengan los mal llamados padres de la Patria?
No estoy de acuerdo que quien vive en el extranjero tranquilamente pueda llegar a obtener un cargo público. Hay que ganarlo y vivir en el país por lo menos más de un año. En pocas palabras, hay que luchar y trabajar por un mejor país, no depender del Gobierno. Hay que ser hombres y mujeres de palabra y no esperar que nada ni nadie nos resuelva los problemas.
Winnipeg, Canadá