Eduardo Enríquez
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Un clavado en piscina vacía
Eduardo Enríquez
Los representantes de los organismos financieros internacionales dicen que si Nicaragua pone a funcionar el sistema de Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) privadas bajo la situación fiscal actual sería como que a alguien se le ocurriera tirarse un clavado en una piscina vacía.
El argumento de los organismos —Fondo Monetario, Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo— es que al trasladarse a las AFP todos los cotizantes menores de 43 años se generaría un déficit en el INSS de más de 1,200 millones de córdobas al año, que supuestamente debería cubrir el Estado. La pregunta es ¿de dónde?
Durante un almuerzo el pasado miércoles los representantes de los organismos no anduvieron con rodeos: el ingreso a las AFP provocaría tal desequilibrio fiscal que aquí sucedería lo mismo que en Argentina y en Bolivia. Así las cosas, no hay mucho que pensar, sería un suicidio entrar a ese sistema.
Aparte de eso, ahora también resulta que todo el andamiaje jurídico fue diseñado para favorecer a los banqueros dueños de las AFP y no a los cotizantes, según lo admiten los propios organismos y lo dicen expertos.
Y lo que está a la vista no necesita de anteojos, sólo imagínense lo beneficioso que resultará estar recibiendo dinero durante 17 años antes de tener que pagar un solo centavo en dividendos. Con razón los banqueros están que rascan con que entre a funcionar el sistema.
Lo novedoso de esto es que los organismos, que fueron los principales promotores de que en Nicaragua adoptáramos ese sistema, están teniendo la humildad suficiente para reconocer su error y nos lo están advirtiendo a tiempo, eso hay que agradecerlo y buscar la mejor salida.
Porque la opción no es quedarse con el INSS, que está quebrado. Y nada ganamos con llenarnos la boca criticando a los organismos, por muy agradable que sea enrostrarles que ellos también se equivocan.
Tampoco es nada provechoso salir diciendo ahora “nosotros lo dijimos” tal como pretende hacer el Frente Sandinista desde ahora, a través del diputado Bayardo Arce.
¡Claro que ellos sabían que esto no funcionaría! si para comenzar ellos fueron los que quebraron el sistema cuando pensionaron a miles de personas que no habían cotizado nunca, como si el dinero creciera en los árboles.
A los nicaragüenses como nación esto nos debe dejar una lección: al final somos nosotros los que pagamos los platos rotos de nuestra sociedad y por lo tanto hay que tomar una actitud más beligerante, más activa y menos sumisa ante los organismos y sus recetas. Debemos adueñarnos de nuestro destino.
El caso de las AFP, que parece no preocupar mucho a los nicaragüenses, es algo que nos va a afectar directamente a la vuelta de unos cuantos años. Literalmente vamos a pasar hambre si no encontramos una alternativa viable al INSS.
¿Cómo se puede encontrar una solución? La respuesta la deben tener los expertos fiscales y los economistas, pero tampoco pensemos que “los sabios” tienen la respuesta a todo. Eso es lo que hemos creído durante 10 años y no nos ha llevado a nada.
El nicaragüense debe reconocer la responsabilidad que le da su derecho al voto y usarlo para poner a las mejores personas en los puestos de elección popular. El voto a ciegas y con el hígado que hemos realizado en los últimos años es lo que nos tiene en esta situación, porque ponemos en puestos de responsabilidad a politiqueros y vividores.
Cada vez que vamos a votar con esa actitud es como que fuéramos alegremente a lanzarnos un clavado en una piscina… seca.