El indulto a la droga

Roman, Times, serif»>Editorial

El indulto a la droga





Alguna institución —por ejemplo la Procuradoría General de Justicia o la Procuradoría Especial para la Niñez y la Adolescencia— debería investigar qué es lo que hay realmente detrás del inusitado empeño de los diputados en indultar a personas que han sido condenadas a prisión por haber cometido delitos de narcotráfico, o vinculados con éste.

¿Será un peculiar sentido de justicia de los diputados? ¿O es que son ingenuos y además desconocen la ley nicaragüense y los principios universales de justicia y derecho? ¿Estarán abriendo el camino para un próximo indulto a Arnoldo Alemán, quien, como se sabe, está condenado entre otros delitos por el de lavado de dinero? ¿O acaso —en la peor suposición— hay una colusión criminal con el narcotráfico y los narcotraficantes?

Por el prestigio de la institución parlamentaria y por el honor de los mismos diputados, sobre todo de aquéllos que se precian de ser honestos y de que están actuando de buena fe, es necesario que esos interrogantes se aclaren y se respondan. Los mismos diputados de las diversas bancadas que tienen la conciencia y las manos limpias —porque sin duda que los hay—, deberían tomar la iniciativa de impulsar una investigación de tal naturaleza y propiciar una rectificación de la nefasta decisión —la reaprobación del indulto para condenados por narcotráfico— que adoptaron en esta semana.

En realidad, no parece normal el empeño en ese indulto incluso, cometiendo los diputados el delito de actuar contra la ley expresa, puesto que la Ley 285 y sus reformas (Ley de Estupefacientes, Sicotrópicos y Sustancias Controladas) establece inequívocamente en su artículo 78: “Los reos procesados por la comisión de los delitos contemplados en la presente Ley, no serán excarcelados por ningún motivo bajo fianza y no gozan de los beneficios de la condena condicional, de la libertad condicional, ni el indulto o amnistía.” Y no es válido el argumento de que ese artículo se opone a la Constitución Política de la República, puesto que fue la misma Asamblea la que lo aprobó y además no le corresponde al Poder Legislativo declarar la inconstitucionalidad de ninguna ley.

Por otro lado, los diputados menos que nadie pueden alegar desconocimiento del terrible daño que causa a la sociedad y particularmente a la juventud y la adolescencia, el narcotráfico en todos sus niveles, hasta en el más bajo de los «púsheres» que distribuyen la droga en las barriadas marginales y en los centros escolares.

El endurecimiento de las penas —incluyendo la prohibición del indulto— contra quienes cometen delitos de narcotráfico y conexos, se hizo precisamente por la conciencia que hay en la sociedad y supuestamente también entre los miembros del Poder Legislativo de la nación, del grave daño que causa ese delito que es considerado por el derecho internacional como un crimen de lesa humanidad, igual que el genocidio y el terrorismo.

El narcotráfico en todos sus escalones ejerce un efecto multiplicador de la criminalidad, tiene una gran incidencia en el aumento de los delitos y en las nuevas modalidades de violencia en todas partes del mundo, en unos países más que en otros. Y además el consumo de drogas produce graves quebrantamientos de la salud de los consumidores de sustancias prohibidas, fatales incluso.

Por eso es que se está haciendo un gran esfuerzo a escala internacional para tratar de contener el consumo de drogas ilegales en todo el mundo, que el año pasado fue 163 millones de personas consumiendo marihuana; 34 millones, anfetaminas; 8 millones, éxtasis; 15 millones, opiáceos y 14 millones, cocaína. Y por eso mismo fue que en Nicaragua se reformó la Ley 285, en abril de 1999, y se excluyó a los narcotraficantes de cualquier privilegio penitenciario. Y el informe que presentó esta semana el Ministerio de Educación, de que entre otras situaciones terribles que hay en las escuelas públicas está la de que un veinte por ciento de los escolares consumen o han consumido alguna vez drogas ilícitas, justifica la necesidad de ese endurecimiento de la ley.

Sólo los jueces que dejan en libertad a los narco-delincuentes, y los diputados que los indultan cuando son condenados, aparentan no darse cuenta de eso.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí