- Casi 70,000 personas murieron el año pasado en unas 700 catástrofes naturales que causaron daños por valor de 65,000 millones de dólares, según la ONU
EFE
NACIONES UNIDAS.- La Organización de Naciones Unidas (ONU) instó hoy a los gobiernos de todo el mundo a adoptar estrategias para disminuir el impacto económico y social de los desastres naturales, en vez de centrarse sólo en la asistencia a las víctimas una vez que se han producido.
El subsecretario de la ONU para Asuntos Humanitarios, Jan Egeland, realizó esta recomendación tras presentar el informe “Vivir en riesgo”, en el que presentan propuestas a los gobiernos para reducir las incertidumbres en las catástrofes naturales como terremotos, inundaciones, huracanes, etcétera.
Las estrategias que menciona el estudio hacen referencia a la adopción de políticas medioambientales que reducen el nivel de las inundaciones, evitar los asentamientos en zonas propensas a los terremotos o mejorar las técnicas de predicción meteorológica.
“Al año mueren entre siete y diez veces más personas a causa de desastres naturales que en conflictos armados”, resaltó Egeland en la presentación del informe.
Casi 70,000 personas murieron el año pasado en unas 700 catástrofes naturales que causaron daños por valor de 65,000 millones de dólares, según el informe, elaborado por la Oficina de Estrategias para la Reducción de Desastres de la ONU.
Egeland indicó que aunque las calamidades naturales se producen de manera más frecuente en los últimos años, el número de víctimas se ha reducido a la mitad, gracias a la concienciación y actuación de los gobiernos.
En este sentido, puso como ejemplo el caso de las lluvias de los monzones que afectan actualmente a Bangladesh, India y Nepal, que a diferencia de hace una década, han provocado menos muertes y daños materiales en la región.
Esto se debe a que las autoridades nacionales y locales de estos países asiáticos “han adoptado mecanismos y estrategias para contener los riesgos”, puntualizó.
También habló positivamente de las políticas adoptadas en Vietnam, China y Filipinas que hacen referencia a la sustitución de cultivos tradicionales, como la batata y el taro (un tubérculo de los países húmedos), con otros nuevos como la yuca, que son menos vulnerables a los fuertes vientos.
ACCIONES DE RECONSTRUCCIÓN
En el informe se muestran iniciativas para los períodos posteriores a las catástrofes, como las llevadas a cabo por las comunidades en Honduras y Nicaragua afectadas por el huracán Mitch, en octubre del 1998.
En tan sólo cien días, el Fondo Social de Inversión, que se creó a nivel regional, permitió iniciar 2,100 proyectos por valor de 40 millones de dólares para la reconstrucción en estos países.
Egeland manifestó que los cataclismos se producen tanto en los países del Norte como del Sur, pero admite que en las naciones industrializadas el impacto en la vida de la población por un desastre natural es inferior que en el mundo en desarrollo.
Criticó el hecho de que las catástrofes naturales sean un tema que pase desapercibido por la comunidad internacional, en comparación con la atención que prestan a la asistencia de emergencia en los conflictos armados.
COMPROMISO POLíTICO
Reconoció que la gestión del riesgo para disminuir los efectos de los terremotos, inundaciones o erupciones volcánicas es una cuestión de compromiso político, más que de financiación.
Por otro lado, Egeland exhortó a los países industrializados y a las naciones en desarrollo que son ricas por sus recursos naturales, como el petróleo, a que asistan financieramente a otros gobiernos en las tareas de reducción de riesgos.
“Es muy fácil obtener asistencia a los damnificados en un desastre natural, pero no para financiar a los gobiernos con pocos recursos para que adopten mecanismos y estrategias de reducción de riesgos”, indicó.
Una oportunidad para debatir la disminución del impacto de los desastres, según anotó, será la próxima conferencia mundial que se celebrará en enero de 2005 en Kobe (Japón).