En Letra Pequeña

Fabián [email protected]

MIEDO

A estas alturas ya no queda duda que el sistema de transporte público que funciona en el país es un fracaso. No sólo por las deficiencias del servicio que presta sino porque además es un monstruo traga dinero que se desata en vandalismo y destrucción cuando no recibe lo que exige. ¿Qué sentido tiene que el Estado esté invirtiendo tantos millones de córdobas en un sector que ha sido incapaz de dar el servicio que se le ha encargado? Miedo. Es la única razón que se me ocurre.

HISTORIA

Para entender el crecimiento del monstruito, recordemos cómo fue incubado. Había un sistema estatal de buses en la época sandinista, luego los empleados se organizan en un sindicado que llegó a representar la expresión más violenta del sandinismo posterior a su derrota electoral, y finalmente, a fuerza de barricadas, llantas y tranques, logran quedarse con los buses. Bueno, la cosa debió terminar ahí: que se lleven los buses que pagamos todos y, con esa ventaja, que compitan. Pero no. En primer lugar, no permiten competencia, y en segundo, exigen que aunque ellos se queden con las ganancias, el Estado los siga manteniendo, como cuando eran una empresa estatal. ¿Cómo lo logran? Por el miedo que inspiran, pues.

RENTABILIDAD

¿Cómo va a existir un sistema eficiente de transporte público, si a los actuales empresarios (si se les puede llamar así) les resulta más rentable estudiar tácticas de chantaje, extorsión, tranques y similares, que prepararse en administración de empresas o relaciones públicas? ¿Para qué comprar buses nuevos y seguros si eso requiere gran inversión y da poca ganancia cuando con sólo amenazar con un paro se ganan 40 millones de córdobas en un día?

TIEMPO DE CAMBIO

Pero, como dicen que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que los resista, ¿no será ya este el momento de cambiar las cosas? ¿Por qué no diseñar un sistema de transporte público donde existan reglas claras e iguales de participación? No se puede seguir permitiendo que alguien que se ha demostrado incapaz tenga más derechos que otros para prestar ese servicio.

INCOMPRENSIBLE

Hay cosas que no entiendo. Como ésta: los diputados aprueban una ley de indulto, y en ella dejan establecido que hay delitos que nunca merecen indulto. El narcotráfico entre ellos. Sin embargo, cuando van a hacer la lista de indultados del Día de las Madres, incorporan a madres condenadas por ese delito. ¿Si los diputados al final van a indultar a quien quieran, y son ellos los únicos que pueden indultar; para qué establecieron esas excepciones? Incompresible, dirían los humoristas de Bienvenido.

FARÁNDULA

Hombré, qué bien se oyeron algunos políticos cantando en el teatro Rubén Darío. La verdad, esperaba menos. Lástima que muy tarde nos damos cuenta que a estos políticos les va mejor en la farándula que en la administración del Estado. Cuantos líos nos hubiesen ahorrado si desde temprano se dedican a lo suyo.

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