- En pelea de Mayorga con Trinidad
Víctor CotaTomado del Diario Esto
Han sido muchas las ocasiones en que los pronósticos fallaron en el sentido de que un enfrentamiento entre dos golpeadores violentos terminaría mucho antes del límite programado de asaltos, pero no se puede evitar la tentación del augurio cuando suben al cuadrilátero púgiles con dinamita en los puños.
Tal es el caso de la anunciada pelea entre Ricardo Mayorga y Félix Trinidad, quienes bajo promoción de Don King cambiarán golpes el próximo 2 de octubre en el Madison Square Garden —arena inaugurada hace 36 años— de Nueva York, algo que se espera explosivo mientras ellos duren haciendo su trabajo entre las cuerdas.
Mayorga luce más sólido, con mejor quijada que su futuro adversario, es un auténtico noqueador, aunque en los últimos tres encuentros que sostuvo no apareció su dinamita y se fueron hasta la decisión. Ganó dos y perdió uno, y la gente se pregunta ¿qué sucedió?
Una de las respuestas posibles es que este hombre, con 30 años, se ha empeñado desde siempre en no llegar al escenario en su mejor forma física. Sus etapas de preparación no han sido lo esperado en ningún sentido, todos los que están cerca de él se quejan de su comportamiento desordenado, pues fuma, bebe, y no sabemos qué más.
Así, su potencia no fue la misma cuando en tres salidas anteriores contra elementos como Vernon Forrest, Cory Spinks y sobre todo en el último de los compromisos mencionados, frente a un rival de 34 años, desconocido en el primer nivel, de quien todos pensaban que terminaría en la lona, Eric Mitchell, de Arizona.
Esto sucedió el pasado 17 de abril y el noqueador centroamericano tuvo que conformarse con ver cómo se recurría a las tarjetas de los jueces para declararlo vencedor después de una acción que le resultó más difícil de lo que todos habían pronosticado.
Antes de eso, el 13 de diciembre del año pasado, el nicaragüense perdió una decisión mayoritaria frente al mencionado Cory Spinks en un combate en el que el primero se jugaba la versión CMB y AMB de la corona welter, mientras que el segundo exponía sus cinturón FIB de la misma división.
Y previo a estas actuaciones, el 12 de julio, también de 2003, Ricardo Mayorga apenas consiguió una decisión mayoritaria sobre Vernon Forrest a quien concedía la revancha después de haberlo aplastado en tres episodios cuando pelearon por primera vez y le arrebató la faja.
No obstante que Trinidad estará regresando de un retiro de casi dos años y medio, Mayorga no podrá conceder demasiadas ventajas y llegar al choque con una preparación deficiente.
MANDÍBULA FRÁGIL
Trinidad tiene mandíbula frágil y eso estará a favor del “Matador”, pero el isleño pega con tremenda potencia, es más alto y posee mayor alcance, además de que a la hora en que ellos se encuentren en el cuadrilátero, también tendrá el peso, supuestamente para su provecho. Él estará por lo menos en supermedio y quizá hasta en semicompleto, mientras que el ex campeón welter, difícilmente llegará al límite mediano.
La combinación está generando enorme interés, porque, insistimos, la dinamita de ambos es una de sus características. La entrega, agresividad permanente de Mayorga, su determinación de triunfo, pegue y resistencia pondrán a prueba las condiciones en las que regrese el ídolo puertorriqueño, que insistimos, no resiste un buen golpe en la quijada, pero que tendrá en el momento de la acción varias ventajas, como experiencia, pegada definitiva, más libras y las precauciones que, sabiéndose frágil, siempre pone al servicio de su causa.
También podrá conocerse qué tanto es lo que puede resistir el “Matador” Mayorga, —no se puede olvidar que los golpes de Trinidad, cuando los coloca bien, son letales para cualquiera, como lo hemos visto a lo largo de su carrera, independientemente de que también se ha ido varias veces a la lona— y por otra parte, será posible ver si por fin, pondrá en este compromiso algo de la responsabilidad que sus seguidores y dirigentes han esperado siempre de él.