Desastre fue avisado

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  • Marena, la Alcaldía de Río Blanco, un estudioso e investigaciones, advirtieron al Gobierno del peligro de deslaves en el cerro Musún
  • “Todos somos culpables”, dice el secretario ejecutivo del Sinapred

Mirna Velásquez Sevilla

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Desastre fue avisado



Marena, la Alcaldía de Río Blanco, un estudioso e investigaciones, advirtieron al Gobierno del peligro de deslaves en el cerro Musún

“Todos somos culpables”, dice el secretario ejecutivo del Sinapred

Mirna Velásquez Sevilla




La muerte de 30 personas, los miles de refugiados y los daños que dejaron los deslaves e inundaciones, producto de las ondas tropicales en las cercanías, en el cerro Musún, pudieron haberse evitado. El Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred) fue advertido con anterioridad acerca de la vulnerabilidad de esa zona, según confirmó el secretario ejecutivo, Cristóbal Sequeira.

De acuerdo con Sequeira, hace dos años, el doctor Jaime Incer Barquero advirtió premonitoriamente que el Cerro Musún corría un peligro serio de deslaves.

“Él advirtió que no debían seguir despalando ahí, que no podían seguir asentándose o sea haciendo finquitas en las laderas del Musún porque eran suelos muy inestables, muy empinados y además de eso, al deforestar le quitaban la red que agarra la tierra ahí arriba y si tomamos en cuenta que son tierras arcillosas, que absorben mucha agua y se pone muy pesado, pues eso era una invitación a un desastre”, indicó Sequeira.

Pero no sólo Incer, miembro de la Asociación Amigos del Bosque lo dijo. El alcalde de Río Blanco, el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena), la organización no gubernamental Fundenic, encargada de cuidar el bosque, también previeron el alto riesgo que corre.

“TODOS SOMOS CULPABLES”

El representante de Sinapred, instancia encargada de la prevención y disminución de la vulnerabilidad de las distintas zonas del país, responsabilizó a “todos” de los desastres.

“Yo no quisiera empezar a buscar culpables, yo quisiera atribuirlo a la misma falta de educación que tenemos en nuestro pueblo, o sea todos somos culpables porque las generaciones ya maduras no nos preocupamos en el momento por llevar suficiente educación al pueblo y el pueblo a su vez no se ha preocupado por educarse”, indicó.

“Es una Reserva Natural, jamás debieron ir a asentarse ahí. Deforestaron un área que es de reserva, o sea se comieron la reserva que es de todos los nicaragüenses, obviamente eso fue indebido pero ya se hizo, eso es un problema cultural”, añadió Sequeira.

AUSENCIA DE LEGISLACIÓN

El funcionario atribuyó el problema además, a la falta de ordenamiento territorial, sobre lo cual están trabajando, según anunció, para darle a las alcaldías autoridad para desalojar a la gente con el uso de las fuerzas de orden público.

“Eso todavía no existe, como tantas cosas que no existen en Nicaragua. Tampoco existen mapas de riesgos. El mapa de riesgo incluye el mapa de amenazas en todo municipio”, indicó.

Aseguró que ya empezaron a realizar 30 mapas de 30 municipios y en los próximos meses empezarán a elaborar otros 25, para llegar a un total de 55 en menos de año y medio, lo cual implica apenas la tercera parte de la cantidad de municipios de Nicaragua.

FALTA MÁS ALIMENTACIÓN

La ministra de la Familia, Carmen Largaespada, urgió la donación de alimentos para los damnificados. Hasta ayer, Mifamilia garantizaba alimentos hasta el siguiente jueves. No obstante, ayer mismo les hicieron entrega de varios cheques para la tercera compra de alimentos, que proveerá comida para diez días más.

“Vamos a darle prioridad a la alimentación, pero los recursos son limitados y si estamos hablando de sostener la ayuda por bastante tiempo, sí vamos a necesitar de mantener viva la generosidad nacional e internacional”, dijo la ministra Largaespada.

Según el primer diagnóstico preliminar de daños, el 95 por ciento de la población albergada en los refugios dicen que las fuentes de agua que utilizaban, que mayormente eran manantiales, quedaron destruidas. Esto coincide con una evaluación del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), la cual muestra que deberá haber una inversión importante para restablecer los flujos de agua, según Largaespada.

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