Álvaro Robelo
Se habla mucho sobre el mal comportamiento de Ricardo Mayorga, pero pareciera que se tratara de un foráneo o que muchas personas padecieran de amnesia selectiva.
La única manera de erigir un futuro exitoso es vivir un presente arduo y tenaz, y a lo largo de la historia ha quedado plasmado que no sólo por su capacidad intelectual el hombre puede sobresalir y escribir en sus páginas. En la antigua Grecia las competencias atléticas eran consideradas un elemento esencial en el desarrollo de los ciudadanos o soldados, de manera que todas las ciudades tenían sus gimnasios donde el entrenamiento físico de los jóvenes se combinaba con la enseñanza de disciplinas intelectuales y espirituales.
Algunas de las competencias celebradas antiguamente eran: el salto de longitud, la lucha, el lanzamiento de disco y de jabalina, el boxeo, y el pancracio que combinaba la lucha con el pugilato. Con el pasar del tiempo, cuatro celebraciones, a saber: los Juegos Olímpicos y Nemeos, y los Píticos e Ístmicos, fueron adquiriendo prestigio hasta convertirse en juegos panhelénicos, o sea que aceptaban competidores procedentes de todo el mundo griego. El premio que se le entregaba al vencedor en dichos juegos panhelénicos era simbólico; consistía en una corona de hojas que según la mitología griega era colocada por Nike, la diosa alada de la victoria. «El objetivo del atleta consistía solamente en la victoria, Nike», según cita de una exposición dedicada a los juegos griegos titulada «Nike: Il gioco e la vittoria».
Las ciudades griegas disfrutaban de compartir la fama de sus atletas, cuyas victorias los convertían en héroes en su ciudad natal y su regreso se celebraba con procesiones triunfales. No pretendo hacer ninguna analogía, es lógico que el contexto sociocultural sea total y evidentemente distinto. No obstante, ¿quién dijo que la carrera de un boxeador no conlleva sacrificio, entrega y tenacidad, y requiere de destreza, resistencia y agilidad mental, y que por ende tiene un gran mérito intrínseco?
Lo reconozcamos o no, Ricardo Mayorga ha llegado a ser uno de los mejores boxeadores actualmente y puede alcanzar el pináculo de su carrera si logra vencer a Félix «Tito» Trinidad, un extraordinario boxeador, ex campeón del mundo. Lo que Ricardo Mayorga hace fuera del ring no puede de manera alguna cuestionar su capacidad como atleta, y menos aún puede hacerlo el hecho de que salió de la penumbra y de la pobreza para convertirse en algún momento en campeón mundial y alcanzar una solvencia económica que ha transformado su vida, y que precisamente lo impulsa a actuar de una determinada manera, que deberíamos entender.
El deporte rentado es una industria millonaria, de forma tal que el boxeo profesional como una atracción no puede ser insípida, se necesita brindarle al público un verdadero espectáculo, dentro y fuera del ring, sin perder de vista que lo más importante es la calidad del atleta y su fortaleza y habilidades como boxeador. Así que no olvidemos que Ricardo Mayorga es también un personaje de este espectáculo que tiene como elementos esenciales la violencia y la agresividad, y sin romanticismos aceptemos que ha puesto en alto nuestra bandera por su destreza como boxeador.
El autor es estudiante de Derecho en la UNAN-León.