Desastre en Musún recae a campesinos

José Adán Silva El año pasado cuando los bosques de pinares ardían en las montañas producto de los incendios forestales, el secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Atención de Desastres Naturales (Sinapred), Cristóbal Sequeira, aseguró: “Es que los campesinos son perros al fósforo”. Esta vez, cuando las laderas del cerro Musún colapsaron […]

José Adán Silva

El año pasado cuando los bosques de pinares ardían en las montañas producto de los incendios forestales, el secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Atención de Desastres Naturales (Sinapred), Cristóbal Sequeira, aseguró: “Es que los campesinos son perros al fósforo”.

Esta vez, cuando las laderas del cerro Musún colapsaron producto de las intensas lluvias y provocaron inmensos daños a las poblaciones campesinas, el mismo personaje justifica porqué no se pudo prevenir el desastre: “No podemos controlar esto, por el despale, los campesinos queman todo para las siembras y a todo le montan machete”.

Su usual respuesta se dio en el propio refugio de damnificados de La Isla, una reducida escuela de cinco aulas donde se hacinan 310 personas que quedaron sin casas debido a los deslaves que zanjaron las entrañas del Musún. Ahí se le preguntó: ¿Por qué el Sinapred no previene los desastres y actúa hasta que ya terminaron?

Molesto, Sequeira contestó: “Esperate un momentito, aquí hasta ahora existe este sistema y estamos tratando de implementar medidas interinstitucionales que garanticen que los desastres sean prevenidos desde su origen”. Y luego explica: “El origen de los deslaves es el despale indiscriminado de las montañas y el crecimiento de la frontera agrícola”.

Al funcionario se le increpa que si no pueden prevenir hechos que desde hace años vienen advirtiendo otros organismos, a pesar de recibir presupuesto para ello, qué razón tienen para llamarse “sistema de prevención”. Sequeira responde a esto: “Perate un momentito, nosotros no podemos controlar a todos los campesinos del país, no podemos andar detrás de ellos diciéndoles que no boten ese palo, ellos tienen su cultura y a todo le montan machete, es algo cultural, y eso no lo podemos prevenir nosotros”.

A sus espaldas, las zanjas del deslave que hirieron la vida del Musún, seguían frescas y por ellas bajaban pequeños riachuelos de aguas turbias.

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