Sergio Oconnor
A propósito del ofrecimiento del Premio Nobel de la Paz para el cardenal Miguel Obando y Bravo, propuesto por el comandante sandinista Daniel Ortega, definitivamente creo que Su Eminencia es y será uno de los personajes con más méritos y buenas calificaciones para optar a un premio de tal magnitud. Su participación en la pacificación, reconciliación y democratización del país en innegable.
Pero para tal nominación debería venir de alguna organización o persona con prestigio y de intachable trayectoria, que le dé seriedad a una propuesta de este nivel. El señor Ortega no es la persona indicada para hacer este tipo de ofrecimientos, pues en lugar de ayudar, perjudica con sus diabólicas y demagógicas propuestas.
¡Ojalá! que el sufrido pueblo de Nicaragua y la jerarquía de la Iglesia Católica no caigan en este juego sucio, que los enemigos de la libertad y la democracia pretenden realizar con el único propósito de confundir y manipular.
Nicaragua entera sabe quién es quién. El cardenal Obando ocupa un lugar muy especial en el corazón de todos los nicaragüenses y no necesita que personas como Daniel Ortega ofrezcan cargos que sólo pueden ser ofrecidos por personas con calidad moral e indiscutible trayectoria en favor de la paz y el bien común de todos los nicaragüenses. Y ése no es el señor Ortega.
Sunnyvale, California