Gustavo Ortega Campos
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Malos pensamientos
Gustavo Ortega Campos
En este país uno no deja de sorprenderse de las acciones de los políticos. Y además de sorpresa, el repudio, la frustración y el enojo se conjugan…, pero al final, para evitarse el aumento de la presión arterial o un ataque de gastritis, uno se autoconforma diciéndose: “Bueno, así es esto”.
Pero ahora el colmo llegó a su máxima expresión: ¡Daniel Ortega sugiriendo un Nobel de la Paz para el cardenal Miguel Obando y Bravo! Eso sí que a cualquiera saca de onda. Y no es que el cardenal nicaragüense no lo merezca, no soy quién para ponerlo en duda. El asunto es quien lo propone, y tampoco es que quiera menospreciar la capacidad propositiva del lider del danielismo. Pero, además, la respuesta eclesiástica, que más bien parece un dame que te doy, provoca la misma sorpresa: Su Eminencia oficiará una misa el próximo 19 de julio, por el 25 aniversario de la Revolución sandinista … ¿Estamos en Nicaragua?, al enterarme de este nuevo pacto lo dudé por un momento.
No es malo orar por las almas. Al contrario, es un acto muy loable, pero que la decisión se tome por asuntos de intereses políticos, ¡por favor! ¿Hasta dónde vamos a llegar?
Estos dos personajes tienen muchos episodios anecdóticos compartidos, pero el más emblemático es el de aquella parábola de la víbora, comentada por el cardenal y la cual provocó, muchos así lo piensan, que el señor Daniel Ortega perdiera por segunda vez las elecciones presidenciales, en 1996.
Ahora los dos personajes caminan agarrados de la mano. Uno de ellos dirigió la persecución contra la Iglesia Católica porque era una supuesta amenaza contra la Revolución y promotora, junto con el Gobierno estadounidense, de la desestabilización del proyecto revolucionario sandinista.
En tanto Su Eminencia, el cardenal Obando, hizo oídos sordos junto al Papa Juan Pablo II a los gritos desgarradores de madres de jóvenes caídos en la guerra civil, que pedían una oración para las almas de sus vástagos. Ahora, 19 años después, orará por ellos. ¿Por qué tardó tanto, Cardenal?
Será que el señor Daniel Ortega ya pidió perdón por las operaciones de inteligencia realizadas durante su gobierno que develaron a un sacerdote en un supuesto “romance” y eso le costó mostrar su desnudez en público y que a varios jerarcas católicos se les acusara de “contrarevolucionarios” pese a que se decía en esa época que: “entre cristianismo y revolución no hay contradicción”.
¿Qué pensarán los sacerdotes comprometidos con la Revolución sandinista de todo esto? Ellos sufrieron por cosas que ahora se repetirán en otro contexto. ¿Qué estaría pasando en la cabeza de monseñor José Arias Caldera en estos momentos? Desde el Cielo debe estar boquiabierto. Él, llamado “monseñor de los pobres”, se dedicó a orar por los caídos en la Revolución a pesar de que sus jerarcas trataban de evitarlo.
Referencias a esta alianza amorfa Ortega-Obando, hay muchas y todas comprueban que lo que están haciendo es casi una ofensa a la inteligencia de los nicaragüenses.
Al menos yo no creo que Daniel Ortega se haya convertido en un fiel católico y que a Su Eminencia le haya tocado el corazón el Espíritu Santo, para que emita oraciones a petición de la dirigencia rojionegra.
Si ambas cosas son ciertas, pues le pediré al Señor que me brinde sabiduría para entenderlas y me ilumine para no tener estos malos pensamientos.
El autor es periodista.