Elmer Ramírez
El cargo de Vicepresidente apareció en la Constitución “La Libérrima” que se dictó bajo el Gobierno del general José Santos Zelaya en 1893, y fue escrita a imagen y semejanza de quien se perpetuó en el poder durante 16 años, a costa de los preceptos democráticos.
Se ha hablado hasta la saciedad de la importancia de ese cargo, sin embargo la historia enseña que el desempeño del segundo al mando en el Ejecutivo resulta ser decorativo, salvo honrosas excepciones.
El problema parece radicar, entre otros factores, en la ambición que provocan las mieles del poder, y estar de segundón durante cinco años.
¿Cuál es el objetivo de seguir con esta onerosa carga de los vicepresidentes, que casi siempre el presupuesto que se les asignan sirve exclusivamente para resaltar el protagonismo? En cinco años gastar más de cien millones de córdobas resulta un lujo que no trae ningún beneficio al pueblo.
Docente universitario.