Boanerges Méndez Cajina
Durante más de una semana los medios noticiosos han estado dirigidos a la operación del dedo de Alemán y la visita del cardenal Obando al mismo reo. Pareciera que eso es lo más importante y me parece acertado el Editorial de LA PRENSA del 23 de junio, en el que se dice que este acontecimiento se ha sobredimensionado. Hay cosas más importantes que debemos poner en agenda: el desempleo, aumento de precio del combustible, inseguridad ciudadana, drogas, falta de escuelas, trata de personas y una serie de problemas que sí vale la pena discutir.
A la sencilla operación de dedo de Alemán que duró 20 minutos, se le quiere hacer aparecer como de alta cirugía. Y luego viene una discusión inútil: que si se recupera en el hospital o en el penal de Tipitapa, o en El Chile, o hay que esperar al Presidente que venga del Japón, etc. Todo esto nos hace aparecer como incapaces, como un país donde no se respetan las leyes y lo más importante es la operación de un dedo o un uñero.
El Cardenal, por su alta investidura, es el primero que debe respetar las leyes. En todas partes del mundo las visitas a los penales son restringidas y tienen que identificarse las personas que visitan a los presos. Y el Cardenal y sus acompañantes no son la excepción. Lo más triste de esta comedia, es que dos ministros de un Gobierno que supuestamente es laico, van a pedir “perdón”. ¿Por qué? ¿por hacer cumplir la ley?
¡Dios salve a Nicaragua!